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Covid-19: El impacto psicológico

Covid-19: El impacto psicológico

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Por Joan Cornet Prat, Director del Digital Health Obervatory. ECHAlliance

Estamos en una encrucijada creada por un virus del que conocemos poco, que está trastornando radicalmente el mundo que vivimos. Ataca prácticamente todos los países del mundo y no discrimina entre los poderosos y los humildes. De lo único que sabemos es que el mundo después de esta pandemia no va a ser el mismo. Ni yo, ni creo que nadie, se puede atrever a vaticinar cómo será este mundo. Lo que si me permito es reflexionar sobre las áreas que en que esta pandemia está afectando y que en toda probabilidad van a ser claves en la reinvención de nuestras sociedades y nuestras vidas.

Efectos del confinamiento

El impacto del confinamiento depende de:

  • Duración de la cuarentena. Tres estudios muestran que la mayor duración de la cuarentena se asocia específicamente con una peor salud mental, síntomas de estrés postraumático, (1, 2) y conductas de evitación e ira. (3)
  • Miedo a la infección. A pesar del confinamiento, existe el miedo a poder quedar infectados por el virus, sea porque ya estaba latente en nuestro cuerpo, que un familiar con el que compartimos la cuarentena puede contaminarnos. También está el miedo a que uno mismo pueda contaminar a los demás. Personas con tendencias a obsesionarse puede desarrollar conductas obsesivas, lavándose las manos, tomándose la temperatura, desinfectando la vivienda, etc decenas de veces durante el día. (4)
  • Frustración y aburrimiento. Somos animales sociales, amantes de rutinas y hacemos lo que sea para no aburrirnos. La cuarentena nos llena de frustraciones que pueden expresarse de forma agresiva hacia personas de nuestro entorno. En varios países las denuncias por violencia doméstica han aumentado notablemente desde los inicios de las cuarentenas.
  • Suministros inadecuados o insuficientes. La falta de alimentos suficientes, la necesidad de tener las medicinas a tiempo, el no disponer de material de protección, etc. pueden crear sensación de pánico.
  • Información inadecuada. En las pandemias como las guerras la primera víctima es la verdad. Recibir noticias contradictorias o falsas crean incertidumbre y desconfianza.
  • La pérdida financiera puede ser un grave problema durante la cuarentena, con personas incapaces de trabajar y tener que interrumpir sus actividades profesionales sin haberlo planificado; los efectos pueden ser de larga duración. La pérdida financiera como resultado de la cuarentena puede crear una grave angustia socioeconómica que es un factor de riesgo para síntomas de trastornos psicológicos, así como la ira y la ansiedad que puede permanecer varios meses después de la cuarentena.
  • El impacto en los médicos, enfermeras y trabajadores de la salud. Los profesionales de la salud tienen que enfrentarse diariamente con situaciones extremas se han convertido en unos héroes en contra de su voluntad. Las cifras de contagio de los profesionales en algunos casos son alarmantes. Lo más traumático es el de estar bajo la presión asistencial y tener que decidir caso por caso el destino de los pacientes graves que requieren cuidados intensivos. Se habla de que probablemente van a surgir numerosos casos de síndrome post-traumático entre estos profesionales. A ello hay que añadir que son personas que quizás tienen su familia en confinamiento, o con el CV-19, con lo cual su ansiedad y estrés se suma a la que sufre como profesional.

Somos humanos

Hace unos 50.000 años apareció el Homo Sapiens, o sea, nosotros. A lo largo de estos miles de años nos hemos enfrentado a calamidades, guerras, epidemias, etc. Hemos llegado hasta hoy gracias a un sistema inmunitario muy eficiente, aunque pueda fallar como nos ocurre ahora, pero en nuestra historia hemos sobrevivido muchas epidemias. Muchas investigaciones científicas coinciden en que lo que nos ha permitido superar los retos que se han presentado es nuestra capacidad de colaborar unos con otros. Gracias al lenguaje y a nuestro patrimonio emocional los humanos hemos construido civilizaciones extraordinarias. También las hemos destruido cuando la cooperación, el diálogo, la solidaridad han sido víctimas de la ignorancia, del egoísmo y de la manipulación por parte de ególatras, psicópatas y/ o de élites sedientas de poder. Sin cooperación y generosidad no saldremos de la pandemia que estamos viviendo.

Nuestro cerebro, que es una maravilla, le encanta la predictibilidad y le angustia la incertidumbre. La supervivencia humana ha dependido tanto del miedo como de la ansiedad, lo que nos obliga a reaccionar de inmediato cuando encontramos una amenaza, por ejemplo, un león a la vuelta de la esquina, así como a poder reflexionar sobre las amenazas percibidas, ruidos, rugidos, movimientos, distancia probable, decidir si nos quedamos quietos o nos ponemos a huir a toda prisa, pero ¿cómo sabemos que es lo mejor para salvarnos?

Hoy estamos luchando contra COVID-19. ¿Dónde estará nuestro mundo en 2030? El pánico comienza cuando una negociación en el cerebro sale mal, la amígdala, el centro emocional del cerebro, quiere que nos salgamos del peligro de inmediato, y no le importa cómo evitamos al león. Pero la corteza frontal, que maneja sus respuestas de comportamiento, insiste en que primero pensemos en la situación del león.

A veces la ansiedad puede interferir. En lugar de hablar directamente con las partes de nuestro cerebro que son buenas para planificar y tomar decisiones, la corteza frontal se confunde con todas las conversaciones cruzadas entre otras partes del cerebro que están decididas a representar todos los escenarios posibles de cómo podríamos convertirnos en una cena de leones. El pánico ocurre cuando todo se cortocircuita.

LA IDENTIDAD PERSONAL

Cuando existe una pérdida, de familiares, amigos, recursos económicos, empleo, etc., la identidad personal se puede desestabilizar. ¿Quién soy yo? ¿Qué sentido tiene mi vida? Que se acerba con el sentimiento de amenaza de poder ser contagiado o contagiar, o de no poder seguir la vida como antes, ¿Qué tengo que hacer? ¿Cómo será mi vida de aquí unos meses? Si con el tiempo no surgen escenarios positivos, o no hay suficiente resiliencia se puede cronificar la ansiedad y la depresión

NUESTRO CUERPO

Sensación extraña de que yo mediante mi cuerpo puedo contaminar o ser contaminado. Si se añaden fragilidades de salud anteriores como enfermedades crónicas, mi cuerpo se siente desvalorizado. Mi cuerpo es un problema, lo que supone la pérdida de autoestima.

Nuestro cuerpo que es un gran comunicador, a causa de la pandemia, no puede abrazar, dar besos ni sentir el calor de los otros seres humanos. Después de haber conseguido, casi, la llamada liberación sexual, ¿qué pasa con los que tienen relaciones múltiples o esporádicas? ¿Cómo los jóvenes pueden iniciarse al sexo sin temores de contagio? Si la pandemia tiene un final, todas estas cuestiones quedan resueltas, pero si no se consigue eliminar totalmente y que hay que seguir con mil precauciones, estamos ante un grave problema personal y social.

¿Qué hacer mientras esperamos que el temporal amaine?

Es urgente el dar soporte psicológico a las personas más afectadas, tanto pacientes y sus familias, como a los profesionales de la salud que están en primera línea, cosa que ya ocurre actualmente a partir de entidades y asociaciones de voluntarios.

Más allá de problemas psicológicos, todos y cada uno de nosotros necesitaremos evaluar nuestras vidas y nuestras carreras profesionales. Siguiendo la sabiduría china en la que la palabra crisis también significa oportunidad, es quizás el momento de reinventarnos. Abandonando lastre, cambiando objetivos, definiendo nuevas formas de vivir y trabajar. Quizás descubramos que nuestras vidas son monótonas y sin pasión, y que ha llegado el momento de nuestra revolución personal.

Revisar y evaluar nuestros valores. Descubrir que podemos ser felices sin necesidad de muchas cosas, objetos, trastos y grandes planes para las vacaciones. Darnos cuenta de que la solidaridad es la única manera de salir de esta crisis y de otras por venir. Que el número de “likes” o de aplausos en las redes sociales es algo banal. Encontrar nuevas formas de amar a los demás. Ante la incertidumbre el amor vence al miedo. Los humanos hemos sobrevivido gracias a la cooperación entre nosotros. Y lo haremos otra vez y las que hagan falta.

REFERENCIAS

  1. L Hawryluck, WL Gold, S Robinson, S Pogorski, S Galea, R Styra

SARS control and psychological effects of quarantine, Toronto, Canada

Emerg Infect Dis, 10 (2004), pp. 1206-12

  1. DL Reynolds, JR Garay, SL Deamond, MK Moran, W Gold, R Styra

Understanding, compliance and psychological impact of the SARS quarantine experience

Epidemiol Infect, 136 (2008), pp. 997-

  1. Z Marjanovic, ER Greenglass, S Coffey

The relevance of psychosocial variables and working conditions in predicting nurses’ coping strategies during the SARS crisis: an online questionnaire survey

Int J Nurs Stud, 44 (2007), pp. 991-

  1. E Robertson, K Hershenfield, SL Grace, DE Stewart

The psychosocial effects of being quarantined following exposure to SARS: a qualitative study of Toronto health care workers

Can J Psychiatry, 49 (2004), pp. 403

  1. Law & Neuroscience: The Case of Solitary Confinement. Jules Lobel & Huda Akil. 2018 by the American Academy of Arts & Sciences doi:10.1162/DAED_a_00520

Acerca del autor

Somos una Empresa de comunicación y gestión del conocimiento asegurador en RED dirigida a las empresas y profesionales iberoamericanos, especializada en Comunicación Corporativa, Gestión del Conocimiento, Consultoría Estratégica y Eventos para la Industria Aseguradora.

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