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¿Y de los huerfanitos qué?

¿Y de los huerfanitos qué?

EnriqueGonzález3Escribe: Enrique González, Actuario, Community of Insurance

No es ningún secreto, que la población española camina hacia la ancianidad. Son muchos los especialistas demográficos que han realizado estimaciones sobre la evolución del envejecimiento de nuestra población, y sus conclusiones ponen los pelos de punta.

En el informe de los expertos sobre la sostenibilidad del sistema público de pensiones, ya se avanzaban unas cifras de pensionistas de más de 15.000.000 de personas para el año 2.049 y se han realizado análisis de múltiples aspectos en relación con las causas y las soluciones que pueden aplicarse para intentar remediar ese problema, que a futuro, va a poner en jaque el sistema público de pensiones, el sistema de salud, el sistema de protección social, y los más agoreros, la viabilidad de España como país de ancianos.

Desde la más absoluta inconsciencia, los partidos políticos, miran para otro lado, sea cual sea su sesgo y color; sencillamente no les interesa un problema que ven incierto, lejano, y que cualquier intento de remediarlo traerá costes que no quieren asumir en lo económico, en lo social, y en lo electoral.

Mientras tanto nuestra pirámide poblacional se eleva y va tomando formas, que según pasa el tiempo, tiende y se va pareciendo cada vez más al hongo de una explosión nuclear. Hay en esto una diferencia notoria, las explosiones nucleares matan a muchos en un instante, nuestro proyecto de hongo nuclear poblacional, nos dejará morir a todos poco a poco, paulatina e inexorablemente, pero cada vez peor.

¿Qué tiene esto que ver con el mundo del seguro?

¡Si estamos haciendo relativamente bien las cosas!.

Estamos volcados en el proyecto de conseguir que el general de la población contrate una jubilación privada complementaria a la pensión pública. Hacemos, con esfuerzo y elevado coste, importantes campañas anuales para que toda la ciudadanía, como se dice ahora, suscriba su plan de pensiones privado, su PPA, su PIAS, su EPSV si es residente fiscal en el País Vasco, y ahora tan pronto se apruebe la reforma fiscal, nos lanzaremos a la caza y captura, para que los españolitos suscriban su PALP 5 años. Quién sabe, quizá hasta sea posible que se consiga un éxito relativo y además consigamos que mejore la fiscalidad de todos estos ahorros finalistas.

Alguno pensará que lo expuesto, nada tiene que ver con huerfanitos, y tiene razón, pero no, ni he perdido el hilo, ni erré en el título, y además, tiene que ver con el seguro. Matizándolo más, con el seguro de riesgo exactamente; cuyas últimas cifras de 2014 se han hecho públicas recientemente.

No entraré en su comentario, ya las expuso y comentó ampliamente ICEA, y aun cuando no estuve presente, seguro que lo hizo mucho mejor y de forma más razonada de lo que podría hacerlo yo desde aquí.

Lo que me llama la atención es la distancia, estratosférica, que hay entre el ahorro y el riesgo en el sector asegurador vida en España; no solo en volumen de primas, que es razonable la distancia, sino en el volumen del número de contratos. Es como si a los españoles solo les preocupase la jubilación, que no el riesgo.

Quizá, la población en general no percibe la mortalidad, ni la invalidez en sus diferentes grados. No se da cuenta que de la masa de nacidos en un año, en otro y en todos sucesivamente, son pocos los que llegan a la edad de jubilación; ciertamente ahora llegan más que hace 40 años y más que hace 100 años, pero con todo y con ello, son muchos más los que no llegan y se quedan en el camino, que los que si consiguen alcanzar los 65 años, y serán menos aun, los que consigan llegar a la jubilación a los 67 años.

Si a ello añadimos, que la tasa de natalidad esta por los suelos, tenemos la más baja de la UE, y estamos casi por debajo de la tasa de reemplazo generacional.

La edad de las primíparas es cada vez mayor, que los padres primerizos, ya sea por economía o por deseo de disfrute de otras actividades de la vida, ha experimentado un fuerte tirón hacia edades más altas. Que para más “ inri”, de la mano de las segundas y terceras nupcias después de un divorcio, o de una disolución de pareja estable, se llega a la formación de nuevas parejas, de edad demasiado dispersa, y de la que advienen padres que están edad de abuelos más que de padres.

Ello me lleva a pensar, que a futuro el numero de huérfanos y viudas, aumentará, pues los nuevos padres tienen fuertes probabilidades de no ver llegar a sus últimos hijos a la mayoría de edad.

Frente esta realidad social, ¿Cómo es posible que no se dispare la suscripción de seguros de vida riesgo? . Las viudas, y me refiero a ellas por aquello de que los viudos son escasos y cada dia lo serán más por la dispersión de edad con sus nuevas parejas, incluso las que pueden acreditar convivencia como pareja de hecho, son candidatas a una pensión pública de viudedad, que pese a sus limitaciones, ofrecen una posibilidad de seguir adelante, pero las pensiones de orfandad públicas, no dan para mucho y son breves, demasiado breves.

¿Cuánto cliente de pensiones y de productos de ahorro para la jubilación hay sin un seguro de vida riesgo medio decente?, ¿Cuantos hogares familiares, podrán mantener un nivel de vida asimilable al que tenían antes del fallecimiento de su pareja?, ¿Cuantos futuros huérfanos podrán seguir adelante con sus estudios sin más que pensión de orfandad publica?

En el mundo del seguro hay soluciones de garantías de riesgo, en capital y en renta, para mitigar ampliamente ambas situaciones, pero no están extendidas entre la población en el mismo nivel popular de dispersión que las de ahorro. ¿Lo estamos haciendo bien? ¿Quizá las posibles dificultades de suscripción y el nivel de la prima media de estos contratos nos lleva a frenar en la oferta?

Queda mucho por hacer en la comercialización de los seguros de vida riesgo, cierto grado innovación y renovación de la oferta ayudaría, pero la concienciación mediante campañas, como se hace en pensiones y ahorro, creo que conseguiría avances.

Lo cierto es que si la población no toma conciencia de que llegar a la jubilación es un éxito, que pocos alcanzan, que es una carrera en la que muchos caen pero los olvidamos con presteza, nuestros huerfanitos, que serán más, también lo llevaran peor.

¿Reaccionaremos todos?

 

Acerca del autor

Actuary, Life & Pensions Consultant. Partner Community of Insurance, compañía líder en comunicación y gestión del conocimiento del sector asegurador. Anteriormente, Director Vida Particulares de AXA del Grupo AXA en España. Anteriormente Director Técnico Administrativo de Vida de UAP Ibérica, S.A.. Subdirector de Groupe Victoire en España, Abeille Previsora Seguros Generales,S.A y Abeille Previsora Vida, S.A.; Asesor Actuarial de Nordstern Fine Art, S.A, Colonia Versicherun AG, Banque Indosuez, Banco Cooperativo y Caja Rural de Soria.Licenciado en Económicas y Actuario de Seguros, por Universidad Complutense de Madrid, Máster en Seguros Industriales por la Escuela de Organización de Madrid.

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2 comentarios

  1. Pingback: Más viudas y más huérfanos : Economía Personal

  2. Raquel Godoy

    Estoy totalmente de acuerdo con la exposición de Enrique, no se cuantifica el impacto que representa para una familia pasar del 100% de su economía a una reducción que en algunos casos representa más del 50% de golpe, generalmente y más hoy que nunca las familias viven “ajustadas al día a día” pagan sus facturas y poco les queda a final de mes . ¿Cómo se hara cargo la familia de esas obligaciones si no pueden contar con ese 100% que tenian ayer? ¿Tenemos cuantificado el impacto de un fallecimiento o una incapacidad en nuestra propia casa?

    Si todo el mundo cuantificara economicamente su falta, es muy probable que con este ejercicio surgiera un reconocimiento masivo de la necesidad y en consecuencia una inquietud de buscar soluciones.

    La compra de un Seguro de Vida, es la mejor demostración de amor hacia aquellos que realmente nos importan.

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