IWC19-01
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Por una nueva cultura humanista de empresa

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“Una nueva cultura humanista se está abriendo camino impulsada por los pensadores, economistas y dirigentes más inteligentes mundiales.

Me ilusiona pensar que en el siglo XXI uno de los retos empresariales sea lo que apuntan consultores y académicos de que las personas ocupen el centro de la empresa. Y ahí será fundamental el liderazgo humanista, de cuyas cualidades y para terminar, escojo esta del profesor Carlos M.Moreno: “El coraje de algunas personas para llevar a término esta manera de hacer –de liderar- abrirá un horizonte más humano a la propia empresa”. 

Carmen Dolz

Carmen Dolz

Soy una líder, sí lo soy. Al menos eso es lo que me suelen decir en casa, mi marido y mi hija. Porque me echan de menos cuando no estoy, me necesitan y me identifican con el éxito de la convivencia familiar. Dicen que soy su guía espiritual… y nos reímos! 

Empiezo planteando una situación cotidiana para reflexionar brevemente, sobre la transcendencia que adquiere el papel del liderazgo en otros ámbitos de la vida.

Porque ¿qué entendemos por liderazgo? Es evidente que los seres humanos necesitamos líderes en casi todos los ordenes de la vida, incluso hasta en nuestra propia casa, como hemos visto.

Resulta difícil definir los liderazgos, algunos expertos consideran que éstos no se definen, se reconocen y se les identifica en función del resultado de su visión e influencia para guiar el éxito. Y si esto lo llevamos, por ejemplo, al terreno de la actividad política y de la empresarial, vemos cómo la influencia del liderazgo es fundamental.

En estos momentos convulsos, como consecuencia de una crisis global, nuestra sociedad atraviesa, también, una crisis de liderazgos.

En estos momentos convulsos, como consecuencia de una crisis global, nuestra sociedad atraviesa, también, una crisis de liderazgos.Y pienso, como muchos otros, que es más importante que nunca el papel de nuestros líderes, que su visión sea global e integradora y, muy especialmente, que tenga valores. Su éxito será el de todos. Y creo que todos desde nuestros respectivos ámbitos tenemos mucho que mejorar.

Aunque en sus discursos públicos expriman el término, los líderes políticos se olvidan con frecuencia de las personas. Con una visión sesgada, priorizan el beneficio electoral y partidista planificando objetivos a corto plazo, cuyas consecuencias se alejan de la necesidades reales de las personas y de la sociedad, en general ¿Qué ocurriría si apostaran por objetivos a largo plazo, cuyos resultados superasen su mandato y sin partidismos? Una utopía… El miedo a perder el poder se lo impide.

Aunque en sus discursos públicos expriman el término, los líderes políticos se olvidan con frecuencia de las personas

En el marco de las empresas sucede algo similar con respecto a la teoría y a la práctica que aplican en sus actividades. Lógicamente, la empresa tiene que ganar dinero, ser rentable para sus accionistas, para pagar el sueldo de sus empleados y tener a sus clientes satisfechos. Pero ¿qué ocurre con su dimensión humana? La práctica indica a menudo que ésta se suele olvidar o postergar y no debería ser así, porque las empresas y sus cuentas de resultados las ejercen personas o ¿no?…al menos, por ahora.

En el marco de las empresas sucede algo similar con respecto a la teoría y a la práctica que aplican en sus actividades. Lógicamente, la empresa tiene que ganar dinero, ser rentable para sus accionistas, para pagar el sueldo de sus empleados y tener a sus clientes satisfechos. Pero ¿qué ocurre con su dimensión humana?

De ahí la siguiente reflexión: la importancia, en el siglo XXI, de unir las necesidades del cambio en cualquier organización empresarial para adaptarse a los nuevos escenarios globales,a la necesidad de crear una nueva cultura de empresa. Y para ello, de nuevo, es fundamental el rol del liderazgo.

En España ha habido y hay muy buenos líderes.Yo he tenido la suerte de conocer a algunos. Pero tenemos que mejorar y vamos con cierto retraso en crear una cultura de empresa inclusiva. Se trata de establecerun círculo virtuoso en el que la empresa confía en sus trabajadores y se preocupa por ellos. Fomenta las relaciones y el conocimiento mutuo y cada trabajador valora la empresa y mejora su productividad. Todo ello, como decía antes, sin olvidarnos que la empresa tiene que ganar dinero y ser rentable.

Aunque parezca aplicable sólo a grandes empresas, se puede llevar a cabo en una estructura empresarial pequeña o mediana y donde, incluso, podría ser más fácil poner en práctica estas medidas: crear una cultura de compartir.

¿Puede parecer esto una fantasía? Pues en los países escandinavos lo practican desde hace mucho tiempo y con muy buenos resultados.

Analicemos el caso de Dinamarca. En muchas empresas, desayunan y comen juntos en el comedor de la empresa, sin distinción, desde el CEO hasta el recepcionista. Otra práctica habitual es que todos los viernes, terminan antes el trabajo para compartir un rato con el resto de trabajadores en el bar de sus dependencias. Organizan y fomentan las actividades fuera de la empresa: viajes, deporte, arte,… lo que ayuda a enriquecer a los empleados. En las reuniones de departamento nunca se sabe quien es el jefe, porque no suele hablar, escucha. Cuidan mucho de su equipo. Les dan facilidades, porque “cuanto más a gusto esté, más eficiente”. Se preocupan por la salud, el bienestar y la felicidad del empleado. Y allí, el despido es libre.

Analicemos el caso de Dinamarca. En muchas empresas, desayunan y comen juntos en el comedor de la empresa, sin distinción, desde el CEO hasta el recepcionista. Otra práctica habitual es que todos los viernes, terminan antes el trabajo para compartir un rato con el resto de trabajadores en el bar de sus dependencias. Organizan y fomentan las actividades fuera de la empresa: viajes, deporte, arte,… lo que ayuda a enriquecer a los empleados. En las reuniones de departamento nunca se sabe quien es el jefe, porque no suele hablar, escucha. Cuidan mucho de su equipo. Les dan facilidades, porque “cuanto más a gusto esté, más eficiente”. Se preocupan por la salud, el bienestar y la felicidad del empleado. Y allí, el despido es libre.

¿Liderar incluye gestionar? La experiencia profesional nos constata que liderar no es lo mismo que gestionar. Eso le corresponde a su equipo, a sus colaboradores. Un buen líder es el que tiene la visión, la estrategia, la innovación y sabe delegar.

 La experiencia profesional nos constata que liderar no es lo mismo que gestionar.

Por ello, creo que el tipo de der inspirador e inclusivo es el que tiene más futuro: Es flexible, escucha, valora la gestión y profesionalidad de su equipo; conoce a cada uno de sus miembros; va pasos por delante y dirá qué hacer, pero no cómo hacerlo.

Todo eso es, al menos, lo que yo he ido aprendiendo en mis años como gestora y, en algunos momentos, como líder. Además, llegar a ser un buen der es algo que no se aprende en los libros de gurús sobre liderazgo, que están bien en teoría, porque donde de verdad hallamos la respuesta es trabajando.

Me ilusiona pensar que en el siglo XXI uno de los retos empresariales sea lo que apuntan consultores y académicos de que las personas ocupen el centro de la empresa. Y ahí será fundamental el liderazgo humanista, de cuyas cualidades y para terminar, escojo esta del profesor Carlos M.Moreno: “El coraje de algunas personas para llevar a término esta manera de hacer –de liderar- abrirá un horizonte más humano a la propia empresa” . 

Acerca del autor

Somos una Empresa de comunicación y gestión del conocimiento asegurador en RED dirigida a las empresas y profesionales iberoamericanos, especializada en Comunicación Corporativa, Gestión del Conocimiento, Consultoría Estratégica y Eventos para la Industria Aseguradora.

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