IWC19-01
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Demasiado marketing

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Julián Gutiérrez.

Hay demasiado marketing en torno al concepto de liderazgo. Y cuando una palabra se vulgariza y masifica, su concepto se diluye en una sociedad desinteresada por la precisión verbal. A cualquiera que consigue un cargo se le denomina “líder” en un intento de dotarle de honorabilidad.

Tenemos nuestras empresas repletas de cargos, pero ¿cuántos de ellos adquieren la calificación de líderes? ¿Cuántos lo merecen?

Porque eso no va en el cargo sino que se gana con los comportamientos y son por tanto los colaboradores quienes califican y otorgan esa categoría.

Hace poco se daba en un congreso un dato escalofriante. Nuestro nivel de “sentimiento de integración” de los empleados con su empresa es el más bajo de Europa; tan sólo de un 7 %, lo cual pone claramente en entredicho el liderazgo real de quienes ostentan cargos. Y eso explica el evidente y abismal distanciamiento que en esta sociedad existe entre los dirigentes y las personas. Apenas alguno de ellos adquiere una valoración mínimamente digna.

Da la impresión de que nos conformamos con el uso verbal y a la ligera del liderazgo pero nos desentendemos de que existe una calidad de uso.

La des-implicación de unos empleados que tienen la mayor calificación académica de nuestra historia debería hacernos reflexionar porque “algo debemos estar haciendo mal”. Tenemos un problema educativo fundamental en torno al Talento Relacional.

Los empleados saben que los datos de imagen que se reflejan en la Memorias Anuales son puro marketing. Y la verdad es que en eso del “lavado de cara y el colorete” tenemos grandes artistas. Pero no se puede engañar con imágenes. No a los que viven el día a día y entregan su trabajo a su organización. Porque el trabajo bien hecho y las aspiraciones de mejoras consistentes necesitan además de entusiasmo y eso no es capaz de apartarlo quien se encuentra vulgarizado en el trato por un sistema que todo lo estandariza y tiende a “ningunear”.

Siento pena y coraje al tener que escribir estas líneas, pero aún me da más cuando muchas personas se ven reflejadas en ellas.

¡No es tarde! ¡Nunca lo es!; pero hay que empezar a ejercer un Liderazgo con sustancia. Y para eso no hace falta tecnología sino emplear la “sesera” que decían nuestras abuelas y hacer sentir a las personas su valor como tales, con responsabilidad en los procesos y decisiones al tiempo que reconocimiento por su contribución.

Liderazgo no es ni utilitarismo ni igualitarismo.

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