IWC19-01
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Celebrando la vida con 50 veranos recién cumplidos.

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"Comienzo así este breve relato de mi llegada al mundo...de lo que ha sido mi vida durante estos primeros 50 años".

“De mi padre aprendí que la mejor empresa donde podemos invertir es la familia

Por Elena Jiménez de Andrade Astorqui

“Habían pasado poco más de las 10 de la noche del día 25 de Agosto de 1968. Mi madre esperaba en la puerta del Quirófano de la Maternidad de Santa Cristina en Madrid para dar a luz a su segunda hija. Mi padre, inquieto y nervioso, esperaba también junto a mi abuela materna en un sitio aparte. Era el cambio de turno de las enfermeras y nadie atendía a mi madre en aquel momento, el médico estaba en camino.  Todo parecía ir muy rápido. Cuando finalmente llegó el doctor, la niña había nacido sola sin ayuda, acompañada por los dolores y la fortaleza de su madre, sin que nadie más le acompañara en aquel trance. Algo insólito, pero al parecer suficiente. Ahí no acabó todo, hubo muchas complicaciones después; mi madre perdió el conocimiento. La niña y la madre corrían peligro por contaminación en la sangre durante el parto. Transfusiones de sangre, análisis y un sinfín de pruebas consiguieron estabilizar la situación y pasados unos días regresaron a casa totalmente recuperadas. Previamente, la niña fue bautizada allí mismo y la llamaron “Elena”. Le acompañaron su padre Santiago, sus abuelos, su hermana María, que había nacido 12 meses atrás , sus tíos y algunos primos”.

Comienzo así este breve relato de mi llegada al mundo porque, como si de una premonición se tratara, ha resultado ser luego el fiel reflejo de lo que ha sido mi vida durante estos primeros 50 años. Solita me abrí paso a la vida y así – como una hormiguita, decía mi padre – he ido caminando afrontando poco a poco todos los avatares que la vida me ha presentado, y con la suerte – inmensa fortuna – de recorrer este “viaje” con personas maravillosas que me han acompañado hasta aquí, como si de ángeles bajados del cielo se tratara, y aquí siguen, algunos ya no están, otros se fueron a otro lugar, pero mis padres, ellos sí que saben, va por ellos.

De mi padre aprendí que la mejor empresa donde podemos invertir es la familia. Era un profundo enamorado de sus hijos, de su mujer, de toda su familia y amigos, porque todo lo inundaba con una alegría y un optimismo desbordante. Locuaz, agudo, simpático, generoso sin límites y con una inteligencia extraordinaria. No sé si es porque corría por su venas sangre del Gran Capitan pero su talento y su capacidad de lucha y superación era inigualable. Nunca una queja. No hay un solo día, desde que se marchó al cielo “literalmente” desde mis brazos, que no acuda a él. Con él aprendí a tragarme las lagrimas y a sonreír a los problemas, ¡qué gran lección!.

De mi madre, todo. Vasca, con una belleza y elegancia natural fascinante, recia y fuerte, como son las mujeres del norte. Comprendo muy bien que Papá se enamorara de ella desde el primer día, porque ella hace belleza en el corazón de los demás. Viuda desde los 55 años no ha dejado un solo día de sonreír. Su constancia, la disciplina, el orden, el cuidado de los detalles con dedicación plena a los demás, es impagable. Ahí donde pueda ser útil, ahí esta ella, con sus 5 hijos, 17 nietos y siempre inquieta por aprender y enseñarnos cosas nuevas.La música y el piano son su pasión. Reconoce que el mundo de las nuevas tecnologías le tienen fascinada y cuando me llama para que le enseñe aplicaciones nuevas para su móvil, me divierte mucho. No hay día que no agradezca a mi padre que la hubiera elegido.Es nuestro mejor ejemplo de vida.

Hoy, doy gracias por todo. Hoy, 25 de Agosto de 2018 celebro que hace 50 años llegué a la vida y doy gracias a Dios por todas las bendiciones recibidas y también por todas y cada una de las dificultades que tanto me han enseñado.No han sido pocas, pero sí muy útiles y necesarias para entender un poco más de qué va todo esto. Así que, así comienzo este día , con una misa de acción de gracias. Afortunadamente conservo una profunda fe heredada de mis padres que me lleva a mirar siempre más allá. Por eso, hoy no hay lugar para la tristeza por los que no están aquí. Mi padre, a quien le debo tanto, desde el cielo nos estará acompañando con su alegría siempre desbordante y mi abuela Lola que también me dio la bienvenida a este mundo, estará tocando su piano de cola negro con su “ Claro de Luna” celestial. Hoy tengo muchas personas muy queridas allí arriba que también están conmigo, porque están, siempre “están”.

1 hijo (3 en el cielo), 5 hermanos, 17 sobrinos y 33 primos. Una gran familia unida y muy querida, con sangre del norte y del sur de España, una mezcla apasionante. Así celebro mi cumpleaños, rodeada de cariño por todas partes, con mi familia y verdaderos amigos que también me acompañan con su generosidad infinita en este día. Todo es un gran regalo, una gran fiesta .No se puede pedir más.

Por los que están, por los que se fueron y por los que les habría gustado estar hoy aquí pero no han podido, brindo en este día para que continuemos este viaje juntos, muchos veranos más cumpliendo sueños, donde la luz, el mar (me encanta el mar) y la alegría de tenernos nos acompañe siempre.

Hoy, os doy las gracias por celebrar conmigo este día tan especial. Por haber llegado!. Gracias porque cada uno de vosotros/as (los que me leéis ahora, los que no pero os llevo en el alma aunque no lo sepáis) formáis parte de esta preciosa historia de mi vida. Por muchos años más juntos, Salud! , hoy y siempre.

Algunos Recuerdos de mis veranos de infancia…

Acerca del autor

Somos una Empresa de comunicación y gestión del conocimiento asegurador en RED dirigida a las empresas y profesionales iberoamericanos, especializada en Comunicación Corporativa, Gestión del Conocimiento, Consultoría Estratégica y Eventos para la Industria Aseguradora.

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