IWC19-01
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El optimistómetro de las  emprendedoras

El optimistómetro de las emprendedoras

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N.E. Muchas veces en el mundo de la empresa encontramos personas optimistas, positivas, que siempre intentan remar hacia delante a pesar de las dificultades. También nos encontramos con los “cenizos”, pesimistas, negativos. En ocasiones, no sabemos por qué, estos últimos se autodenominan “realistas”. Oyéndoles, parecería que sólo ellos salvarán a la empresa de los males que le rodean.

Lorenzo, hace una apuesta por el emprendedor optimista, con visión, innovador. También nos presenta la capacidad emprendedora de Sarah Breedlove, ejemplo de fuerza y tesón para superar todos los obstáculos empresariales y personales. Invitamos a leer con atención un artículo lleno de sabiduría y sentido común.

Escribe: Lorenzo Muriel, emprendedor, partner de Metsclub.es y Creativialab. Investigador sobre la creación de un método que incrementa y desarrolla el bienestar y el optimismo de las personas. Es consultor en Recursos Humanos en varias empresas. 

Allá por el año 1904, Sarah Breedlove, una mujer de color, huérfana desde los 7 años, casada por primera vez a los 14 años, cuyo bagaje profesional pasó de recoger algodón, a lavandera de algodón y de ahí a cocinera, decidió que crearía productos de cuidado del cabello para paliar la caída de pelo que ella sufría.

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Siguiendo la definición de emprendedora: “Personas que se lanzaban a una aventura, sin tener ningún tipo de certeza respecto a qué iban a encontrar allí”, a Sarah que posteriormente sería conocida como Madame C.J. Walker podemos calificarla de emprendedora.

Definición que nos sitúa el actuar bajo incertidumbre, como la principal característica que define a las emprendedoras, y ya sabemos que nuestro cerebro lleva muy mal la gestión de la incertidumbre como demuestra una de las muchas investigaciones relacionadas con este tema.

Científicos de la Universidad de Maastrich sometieron a unos participantes a una serie de 20 descargas eléctricas. Un grupo sabía que recibiría un shock intenso en cada descarga, mientras que el otro sabía que recibiría 17 descargas moderadas y 3 intensas, pero desconocía cuándo tendrían cada una de ellas.

Pensadlo bien: ¿quiénes tenían más miedo al comienzo de la investigación?

Los resultados demostraron que los participantes que sabían que existía una pequeña posibilidad de recibir una descarga intensa se mostraron más atemorizados –sudaron más y su corazón latió más rápido- que aquellos participantes que conocían al 100% que iban a recibir una descarga intensa. Así pues, nuestra mente prefiere la certeza aunque sea de malas noticias, a la incertidumbre de una posible noticia positiva

Así que me pongo en la piel de Madame C.J. Walker, en los albures del siglo XX, diciendo todo ilusionada: voy a crear un producto que evite las caídas de pelo y mejore el cabello, en especila de las afroamericanas porque es una brillante idea con la que voy a revolucionar el mundo, ayudar a mucha gente y a ganarme la vida.

¿Habéis notado la descarga de tensión por la columna? Y las risas de fondo de los que le escucharan.

Pero como estamos en el siglo XXI hemos creado herramientas para aislar la tensión de la descarga, así además de la idea, las emprendedoras deben determinar su viabilidad (interés del mercado, grado de innovación, factores empresariales, coste de llevarla a cabo, competencia, protección industrial, factores de influencia del entorno, población, renta, nivel educativo…, disponibilidad de recursos…) y por si fuera poco deben hacer un plan de empresa (Identificación del Proyecto, Plan de Marketing, Plan de Recursos Humanos, Plan de Inversiones y Ubicación, Plan de Operaciones, Plan Económico Financiero…) y no olvidarse de hablar bien en público para hacer una presentación de su proyecto empresarial que convenza a otros, que normalmente son hombres para que les inyecten dinero y sobre todo de trabajar, trabajar y trabajar.

Como veis, nos queda poco tiempo y hay suficiente cansancio como para que la incertidumbre sea nuestro principal problema. Oís ahora como la incertidumbre se ríe. La veis sentada esperando a que caigamos exhaustas después de la vorágine. ¿No sería mejor canalizar esa tensión, esa descarga, para ir más lejos, para sentirnos vivas?

De la experiencia de C.J. Walker se desprenden dos conclusiones a las que debemos prestar atención, la primera es un gran análisis de la realidad, fue agente de ventas de productos de cabello, se formó todo lo que pudo y adaptó sus conocimientos a sus deseos y la segunda es una firme convicción de creación del futuro. Un futuro que comenzó con 1,25 dólares vendiendo puerta a puerta y acabó con una mujer millonaria, que ayudó a muchísimas mujeres a través de sus productos y sobre todo de sus donaciones para luchar por la igualdad.

Esas son las dos características principales que definen a las personas optimistas, a las que habría que añadir una tercera, que es la perseverancia para afrontar la incertidumbre.

El optimismo es una de las características más importantes en el éxito de la emprendeduría. Como así lo demuestra la ciencia. Os traigo un estudio de la Universidad de Almería en el que dividieron a los estudiantes en tres categorías: no emprendedores, emprendedores potenciales y emprendedores potenciales tecnológicos.

Los resultados demostraron que los emprendedores potenciales tecnológicos, es decir las personas que tenían vocación emprendedora y además sabían en concreto el campo donde querían cambiar la realidad y construir un futuro, fueron mucho más optimistas que los emprendedores potenciales y estos a su vez mucho más que los no emprendedores.

Además las empresas montadas por los emprendedores potenciales tecnológicos tuvieron mejores resultados y una mayor duración en el tiempo que las de los emprendedores potenciales. Tras los estudios se fue viendo como aquellos emprendedores cuyo nivel de optimismo no evolucionaba acorde a la situación o no era el adecuado al momento por el que pasaba la empresa terminaban fracasando o abandonando.

Por eso os animo a todas, a que, incluso antes de hacer planes de empresa, de viabilidad, etc, uséis vuestro “optimistómetro” para medir vuestro nivel de optimismo. Nivel que está hecho de objetivos claros que construyen un futuro que para vosotras y para mucha más gente sea un gran futuro; de conocimiento profundo de la realidad y de persistencia para afrontar la incertidumbre.

Un saludo

[btn link=”http://www.heforshe.org/” color=”red” size=”size-m” target=””]Para las que queráis emular a C-J. Walker os invito a hacer click aquí[/btn]

 

 

 

 

Acerca del autor

Especialista en modelos de distribución de seguros, fusiones y adquisiciones, socializador del conocimiento, Comunicador y conferenciante.Ex Consejero – Director General de AXA AURORA VIDA, Ex DG de AURORA, Ex Consejero de sociedades participadas del BBVA. Asesor de entidades aseguradoras en varios países europeos y de Corredurías internacionales.Licenciado en Derecho por la Universidad de Deusto, Curso de Post grado en Dirección de empresas de UC Deusto.

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