IWC19-01
IWC19-01
IWC19-01
LA CORONACIÓN DE LA VIRGEN POR LA TRINIDAD, TIENE UN “HERMANO GEMELO”.

LA CORONACIÓN DE LA VIRGEN POR LA TRINIDAD, TIENE UN “HERMANO GEMELO”.

a_bo1

Escribe, Javier López Isla

[btn link=”http://es.calameo.com/read/000365932b00f04077e8b” color=”forestGreen” size=”size-m” target=””]VISUALIZA Y DESCARGA LA CORONACIÓN DE LA VIRGEN [/btn]

Si estás interesado sobre otros artículos sobre los tesoros de la Basílica de Portugalete de un click los encuentras a continuación:

[btn link=”https://www.communityofinsurance.es/life-style/sociedad/los-secretos-de-la-basilica-de-portugalete” color=”forestGreen” size=”size-m” target=””]Los secretos de la Basílica de Portugalete[/btn]

[btn link=”https://www.communityofinsurance.es/life-style/sociedad/el-triptico-de-santa-maria-de-portugalete” color=”forestGreen” size=”size-m” target=””]El tríptico de Santa María de Portugalete[/btn]

 

Estimado Carlos: Ya sabes que hace tiempo la Asociación de Amigos de la Basílica de
Portugalete viene indagando, tratando de documentar, las fabulosas tablas flamencas
que cuelgan de sus muros.
Son magníficas pinturas del siglo XVI que proceden de Brujas, cuando existía un
próspero comercio entre aquel puerto y los de Bilbao y Portugalete. Por nuestros
puertos se exportaba a Flandes la lana castellana, sobre todo de la zona de Burgos y a
la vuelta los barcos regresaban cargados de manufacturas y obras de arte.
Las tablas han ido mostrándonos aspectos que las hacen muy significativas en el ámbito
cultural como por ejemplo la representación antropomorfa de la Trinidad, una faceta
insólita que no tiene parangón en España. Y como te vengo manifestando en otros
artículos sobre este tema que ya hemos comentado, nos sorprenden todos los días.
Aún no conocemos su autoría ni cómo llegaron al templo, pero su historia oculta está
trufada de misterios. Hoy te voy a hablar de uno nuevo
Gracias a la Dra. Ana Diéguez, del Instituto Moll de Madrid, hemos conocido la
existencia de un cuadro gemelo a la Coronación de María por la Trinidad, la que
constituye la parte central del Tríptico de la Basílica de Sta. Mª de Portugalete.

a_bo2
Gemelo

a_bo3
Tríptico de la basílica

La Dra. Diéguez que amablemente nos ha facilitado la fotografía, no conocía las dimensiones del cuadro, pero nos informó que pertenece a una colección privada francesa.

Hemos conseguido encontrar la dirección del anticuario francés que lo vendió en Normandía y a través de su información, sabemos que es un cuadro de la escuela Hispano-flamenca del periodo hacia 1500-1550 que es una pintura sobre seis tablones
de roble, que mide 210 x 160 y que se vendió en marzo de 2003.

Es fácil constatar que realmente se trata del mismo cuadro, con ciertas diferencias con el portugalujo y con muchas similitudes, incluso parece que usó la misma modelo para la Virgen, aunque en el “gemelo” está tomada más de frente. Además en este ha
cambiado de vestido y ya no usa el de las dos filas de perlas. Es una pena, Carlos, que no podamos ver si tiene en el cuello el mismo colgante que en el de la Villa portugaluja.

Si los comparamos con el original y entre ellos, se puede llegar a ciertas conclusiones:

a_bo4 a_bo5 a_bo6

la primera es que el “gemelo” es todavía más fiel al original que el de la Basílica. El ángel que en el suelo sale por la izquierda debajo del paño, en el portugalujo tiene cuerpo y manos y en los otros solo cara y los ángeles que sujetan el paño tras la Virgen en el original y en el nuevo, tienen unas tiras cruzadas que los de la Basílica no llevan.
En el original y en el cuadro francés, las tres figuras de la Trinidad tienen pies asomando bajo el manto, y las del tríptico, no. Sin embargo, curiosamente hay similitudes entre las dos pinturas, que el original no presenta. Por ejemplo, sorprende que en ambas, el Dios de la derecha (el Espíritu Santo) carezca de la fíbula o broche con que se cierra el manto en el original. En las dos, el Dios de la izquierda (el Hijo) y el Dios Padre, lucen un dibujo rematando el borde del manto, del que el original carece.

a_bo7 a_bo8 a_bo9

Incluso el Espíritu Santo, que ese sí luce en el original un manto con dibujo, carece de él en la esquina puntiaguda inferior, mientras que a las dos pinturas, se lo han añadido por igual.

Se puede asegurar que el autor del francés ha bebido directamente del original, pero por otro lado, recoge aspectos exactamente iguales al del Tríptico que no están en el original. Por todo ello, Carlos, estamos tentados en señalar que las dos pinturas proceden de la misma mano sobre todo al comprobar que los mantos de la Trinidad son rojos en los dos cuadros y el paño sobre el que descansan las figuras es igualmente amarillo en ambos. Incluso las túnicas bajo el manto de los tres hombres, que se parecen mucho, son de tonos amarillentos en los dos, o los báculos, amarillos en ambos.
El vestido de la Virgen sí que ha cambiado, más medieval y azul en el nuevo, más renacentista en el del Tríptico. Pero también pudiera ser que el autor de un cuadro, conociera bien el otro y se hubiera inspirado en él.

Llamó poderosamente nuestra atención el hecho de que los cuadros se parecieran tanto al original, pues hemos de tener en cuenta que es un grabado de 263 mm. de largo por 182 de ancho, menor de un folio, y que las reproducciones pintadas son de 2,1 mts x 1,60 o de 1,70 x 1,43 y siguen el esquema con enorme fidelidad, las figuras están en los mismos sitios y ocupan los mismos volúmenes.
Y tuvimos una sospecha. Empezamos a considerar la posibilidad de que el autor hubiera utilizado algún medio técnico.
A tal efecto diseñamos un pequeño experimento y con ayuda de un proyector digital proyectamos los grabados originales de Meckenem y de paso el de Durero, (de los que teníamos copia digital) sobre los cuadros de la Coronación de la Virgen en el Tríptico y sobre la Virgen de la Pera, del que ya demostramos en su día que era del mismo autor, porque deseábamos ver hasta qué punto se desviaban proporcionalmente de sus medidas originales.

a_bo10 a_bo11

 

Es sabido que los pintores son capaces de hacer copias tan fieles que luego es difícil distinguir el original de la copia. Pero en este caso, la diferencia de tamaños era un factor a considerar y deseábamos constatar si se habían guardado las proporciones de manera
absoluta. Mientras fuimos ajustando la altura y la distancia, las imágenes del grabado no caían de manera exacta sobre el cuadro, pero a medida que poco a poco las fuimos subiendo y alejando, los originales se recostaron en los cuadros como un guante. Hasta los pliegues caían en el mismo sitio. Para el equipo fue un momento muy emocionante.

a_bo12 a_bo13

Eso sí, los cuadros son algo más anchos que los grabados originales y el artista para llegar al final de la tabla, ha improvisado. El grabado de Meckenem termina prácticamente a la altura de la punta de las alas de los ángeles del tercio superior y sin embargo el francés y sobre todo el portugalujo, tienen una cierta anchura adicional hasta llegar al borde. Es curioso que en vez de hacer coincidir el extremo del grabado con el extremo de la tabla, el artista haya optado por reproducir fielmente la parte central e inventarse luego los laterales para alcanzar el final de la tabla.
Eso nos reafirmó en nuestra idea de que el autor se había ayudado de medios técnicos de proyección y pensamos en la cámara oscura. Por aquellos años era bien conocida y utilizada. Consiste en una caja de tamaño variable, incluso como una habitación de grande, sin huecos o ventanas y con una pequeña abertura por donde pasa la luz que refleja un paisaje o un objeto iluminado. En la pared posterior, de manera invertida, se reproduce el dibujo iluminado o el paisaje natural. Graduando la distancia de la pared posterior se puede conseguir un tamaño menor o mayor.

bo14
Está documentado que Leonardo lo utilizaba y también un gran número de pintores, como Vermeer, Caravaggio, etc…
No se sabe en qué momento, una lente colocada en el agujero de entrada comenzó a proporcionar mayor nitidez.
Pensamos que nuestro autor proyectó la imagen sobre la tabla y copió el grabado, tomó como referencia la altura y ajustó la distancia a ella, luego, como la tabla era más ancha que la imagen proyectada, no la desperdició y la rellenó con cosas de su cosecha.
El hecho de que nuestras tablas hayan sido concebidas ayudándose con este procedimiento tan habitual en la época, no les resta nada del mérito que atesoran, son cuadros muy bellos y muy bien ejecutados y esa técnica de realización, que estaba muy extendida, nos hace sospechar que fueran generadas por un taller especializado en
arte religioso que tenía elevada producción.
No sabemos si los cuadros portugalujos tendrán más “gemelos” dormitando en colecciones particulares, pero desde aquí les damos la bienvenida a todos ellos.
Como ves amigo Carlos, las tablas flamencas de la basílica portugaluja van desentrañando poco a poco sus misterios y como una ventana nos van situando en el apasionante mundo del siglo XVI, cuando Flandes y Vizcaya estaban regidos por el mismo monarca, Carlos I de España y V de Alemania.
Como te decía, amigo mío, esta historia cada vez se muestra más apasionante. Estoy eguro de que nuevos descubrimientos nos esperan pacientes tras el velo del pasado y será un placer destaparlos y traerlos al espacio digital de tu blog.
Mientras tanto, recibe el afectuoso abrazo de tu amigo de siempre
Javier

Acerca del autor

Especialista en modelos de distribución de seguros, fusiones y adquisiciones, socializador del conocimiento, Comunicador y conferenciante.Ex Consejero – Director General de AXA AURORA VIDA, Ex DG de AURORA, Ex Consejero de sociedades participadas del BBVA. Asesor de entidades aseguradoras en varios países europeos y de Corredurías internacionales.Licenciado en Derecho por la Universidad de Deusto, Curso de Post grado en Dirección de empresas de UC Deusto.

Artículos relacionados

1 comentario

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

11 + 20 =