IWC19-01
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El seguro y la religión

El seguro y la religión

Javier López Isla
Javier López Isla

Escribe: Javier López

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Estimado amigo: Supongo que la comunidad del “Seguro” estará satisfecha de la deriva religiosa que está tomando el mundo moderno. Ya creo que quedan muy pocos que pongan en práctica aquello del bíblico “Dios proveerá”, y casi bk1todos, olvidando lo de los lirios del campo y lo de los pajarillos por los que vela el Padre del evangelio, prefieren asegurarse el futuro y evitar incertidumbres mediante los contratos con una buena compañía del ramo, y esa creo yo que es la razón de la buena salud y el poderío de las que goza el gremio.

bk2A diferencia de los dioses, que son seres necesarios y llevan en sí mismos la esencia de su ser, según la filosofía tomista el hombre es un ser contingente. Un ser que depende de otros y que se ve muy influenciado por las circunstancias. Por ello, consciente de su debilidad, desde el alba de los tiempos ha creído en los Dioses, seres superiores, que piensa que le han creado y que velan por él y por todos los animales que le acompañan en el mundo. Esta ideología, el creacionismo, está de moda en USA, ese glorioso país que disfruta dirigiendo los destinos de la humanidad y resulta curioso que crean a pies juntillas en algo difícil de creer, e imposible de demostrar y sin embargo desprecien las pruebas evidentes de la evolución, algo tan difícil de despreciar. Pero así es el hombre, un cúmulo de contradicciones. bk3
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El hombre actual, gracias a Dios, cada día cree menos en la “providencia divina” y procura asegurarse la tranquilidad aquí, mediante las pólizas de seguros. Pero por si acaso, hay muchos que tienen otra póliza contratada para el más allá, porque creen que esos seres superiores, al final de la vida van a juzgar nuestro comportamiento y nos van a premiar o castigar según hayamos obrado. Este sentimiento lo canalizan las religiones, que diseñan sus ritos y preceptos para que podamos alcanzar la gloria en la compañía de los seres que nos crearon.
Algunos piensan que con pagar la prima, en el caso de la religión católica, con ir a misa los domingos, ya tienen asegurada la cobertura. Olvidan que al igual que los contratos de seguros hay que cumplir la letra pequeña, determinadas cláusulas, para que la cobertura
sea efectiva. No vale conducir borracho o participar en carreritas si quieres luego cobrar el siniestro.
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Pues con la religión, lo mismo. Si no amas y defiendes a tu prójimo como a ti mismo, si vives de espaldas a las bienaventuranzas, no cumples los mandamientos divinos, no repartes con los desfavorecidos y no amas a tus enemigos… por mucho que pagues, por mucho que reces… luego no cobras.bk9
Son varias las organizaciones religiosas que extienden este tipo de seguros para una eterna convivencia con el Creador tras la muerte. Cristianos de varios tipos, romanos, ortodoxos, anglicanos, luteranos, calvinistas, anabaptistas, pentecostales, metodistas, bautistas y un largo etc.
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 Musulmanes chiitas, ismailitas, duodecimanos, sunís, wahhabís, sufitas, y otro largo etc. Hinduistas monoteístas, advaítas, o politeístas, visnuístas, krisnaístas, shivaístas, o shaktistas. El Judaísmo, ortodoxo, masortí, o reformista y la fe Bahaí.
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Estas son las grandes compañías multinacionales, pero luego hay repartidas por el mundo otra gran cantidad de carácter más local, desde Manitú a Zoroastro, que también ofertan a la humanidad ese dorado provenir.
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Pero amigo Carlos, hay una faceta de estos colectivos que las compañías de seguros terrenales jamás podrán igualar. Me estoy refiriendo a los templos, las oficinas de contratación. El arte más depurado se puso siempre a disposición de las religiones, que han creado unos edificios solemnes, que pudieran impresionar al común de los mortales y que le hablasen de la futura dimensión eterna que les espera.
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A mí Carlos, estos grandes templos me siguen emocionando, trabajo intenso y fino de honrados artesanos, pero, qué quieres, tengo un especial cariño por las pequeñas ermitas y humildes oratorios, por las oficinas rurales, vaya.
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Siempre he pensado que en las oficinas pequeñas es más cordial el trato y mucho más intensa la relación que se establece con la clientela.
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A menudo, me llaman la atención las enhiestas torres que coronan los edificios, como si el constructor hubiera querido acercarse más a ese cielo que auguran.
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Y es una constante que se manifiesta en todos estos impresionantes edificios.
Muchas veces es la torre lo más impresionante del templo y lo que más nos llama la atención, pues casi siempre, su altura hace que sea lo primero que vislumbremos. El problema suele ser fotografiarlas, pues tenemos que alejarnos mucho para poder sacarlas enteras. Hay que echar mano del gran angular y tienden a salir algo distorsionadas.
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Grandes, medianos, pequeños o insignificantes, estos templos acogen la esperanza de una humanidad que se sabe perdida y vulnerable en este valle de lágrimas y en la penumbra de sus viejas piedras, el hombre pide comprensión y ayuda. Siempre merecerán mi respeto.
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Bueno Carlos, esta ingenua reflexión coincide en el tiempo con la Semana Santa, que como sabes, tantos enfervorizados seguidores tiene en nuestro país. A mí me ha servido para poderte mostrar la enorme plasticidad de estos elegantes edificios y ya me despido hasta la próxima haciéndote llegar un fuerte abrazo.
Tu amigo de siempre.
Javier
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Acerca del autor

Especialista en modelos de distribución de seguros, fusiones y adquisiciones, socializador del conocimiento, Comunicador y conferenciante.Ex Consejero – Director General de AXA AURORA VIDA, Ex DG de AURORA, Ex Consejero de sociedades participadas del BBVA. Asesor de entidades aseguradoras en varios países europeos y de Corredurías internacionales.Licenciado en Derecho por la Universidad de Deusto, Curso de Post grado en Dirección de empresas de UC Deusto.

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7 comentarios

  1. Adrián Martín

    Hola a todos.
    De un tiempo a esta parte sigo todos los artículos de Javi y nunca he detectado falta de respeto por nada ni nadie. Tras leer el primer comentario de Alberto Martínez he releído el artículo y no detecto menosprecio. En todo caso la fina ironía necesaria para comparar un seguro y la fe como sistemas para protegernos de circunstancias adversas. En ese sentido el artículo me ha parecido incluso divertido. No obstante, y como es un señor, ha hecho lo que se debe en estos casos: pedir disculpas si alguien se ha sentido ofendido.
    Por lo demás, abundar en lo habitual: buena prosa y preciosas fotos, siempre bien organizadas para facilitar su localización de entre miles.
    Y como corredor de seguros, que Dios te oiga y la gente siga contratando seguros. Es broma.
    Un abrazo.

  2. Emma

    Estimado Alberto:
    como asidua lectora de los artículos de Javier, me gustaría decir que una vez más, la colección de fotografías es fantástica. Esta serie de sucursales solo deja claro que el ser humano tiene una capacidad de crear interminable. Entre tanto “rebaño”, siempre llama la atención que diferentes “ovejas” destaquen en infinidad de campos, si no es el artístico (pictórico, literario, arquitectónico, musical…) es el matemático o el filosófico y nos hagan mejorar y evolucionar al resto a lo largo de las historia.
    Por otro lado, no debemos olvidar que tanto la filosofía como la religión son maneras de dar respuestas a lo que a los hombres nos parece “inexplicable” y cada uno, busca su camino. Hay hasta quien cree en los extraterrestres.
    No percibo menosprecio en el artículo, sí creatividad para realizar el simil. Además, yo creo que como mujer, me doy cuenta de nuestra fragilidad humana, fragilidad que nos hace perecederos, además de expuestos a enfermedades, cambios de temperatura, sentimientos de soledad, preocupación por nuestras pertenencias que conseguimos con el esfuerzo de nuestro trabajo, etc . Eso es lo que nos hace buscar seguros por todas partes: seguros del hogar, de vida, del coche… Intentamos pertenecer a grupos sociales, creamos núcleos familiares donde nuestra afectividad se vea segura. Y para colmo, no nos queremos morir, así que cada uno se asegura desde su creencia, un futuro al margen de lo corporal y como he dicho anteriormente, perecedero.
    Yo he disfrutado el artículo muchísimo, por ingenioso y sé que Javier siempre contempla mucho tanto la naturaleza y el hombre , como sus creaciones, por eso hemos disfrutado de artículos como las flores de las montañas y otros muchos.
    En cuanto a los hombres que dedican su vida a los demás… qué decirte? Yo sin creer en Dios, dedico parte de mi vida a diferentes voluntariados. Así que no creo que haya que creer en Dios para creer que somos seres sociales y debemos colaborar y compartir entre nosotros y para saber y practicar que no debes hacer a otros, lo que no quieres para ti.

    Saludos:

    Emma

  3. itziar

    querido javi es posible que el ser de portugalete imprima caracter y por este motivo esoy muy de acuerdo con lo que dices.
    Esta semana santa viendo el espectáculo y los comentarios que se hacian en la TV sobre el fervor y la religiosidad , me preguntaba si toda esa parafernalia tiene que ver con la idolatria .
    Yo tambien me encuentro mucho mas a gusto en una pequeña iglesia y no en los grandes templos.
    Solo se salva nuestra querida parroquia y la prefiero en esos momentos del medio dia , cuando no hay nadie y suena esa música grabada que te ayuda a meditar.
    Un abrazo

  4. Javier

    Estimados amigos:
    Lo bueno que tenemos los tolerantes es que no nos molestamos cuando alguien nos lleva la contraria.
    Pero me gustaría dejaros clara una cosa. Yo no menosprecio a nadie. Le dejo a todo el mundo que haga y opine lo que quiera. Están en su derecho. Igual que yo.
    Pero lo que digo, es que hoy , excluyendo a la gente consagrada a la religión, que no es el estamento a que mi artículo se refiere, muy poca gente del común de los mortales- vosotros mismos- pone su confianza y futuro, exclusivamente, en manos de su Dios. Todos tenemos seguro del hogar, de vida, de coche, de incendio, de robo, etc, etc. Yo antes de marchar de viaje siempre saco uno que me cubre hasta la anulación, por si acaso…
    Insisto en que tengo un elevado concepto de la religión, del servicio y amor desinteresado a los demás, de compartir con los pobres, de amar a los que opinan diferente, de tomar modelo de los
    pobres de espíritu, los pacíficos, de buscar la justicia y hacer felices a los que nos rodean. Jamás he olvidado el capítulo 5 de San Mateo, que os recomiendo encarecidamente, pues ayuda mucho a distinguir el trigo de la paja. Lo auténtico de lo accesorio.
    Por lo demás, os pido disculpas sinceras por haberos molestado y os recomiendo, con humildad, que volváis a releer el artículo sin prejuicios y tratéis de pasar un rato distendido, que era el único de mis objetivos. Lamento no haberlo conseguido
    Gracias

  5. Rafa Rivas

    Hola Javi:
    Muy buen artículo y preciosas fotos. De todas maneras, coincido en parte con Alberto Martz., pues por lo que parece te resbala un poco todo lo que huele a religión. A mí me pasa lo mismo con esas religiones fanáticas (pero eso no son religiones, sino fanatismos). Todas las demás son dignas de respeto, lo mismo que sus seguidores. ¿De verdad no creees que hay un “más allá”?. Las buenas obras ¿no piensas que tendrán su premio?. Y si no es en esta vida ¿cuándo entonces?.
    Un abrazo
    Rafa.

  6. Alberto Martínez del Amo

    Hola Javier;
    Pues no ha sido de mi agrado tu artículo por su ironía y menosprecio con los creyentes en Dios, Padre de todos, incluso de los que no creen en Él.
    Frases como esta denotan tu punto de vista; ” El hombre actual, gracias a Dios, cada día cree menos en la “providencia divina” y procura asegurarse la tranquilidad aquí, mediante las pólizas de seguros(Religiones)”.
    Si aprecias las “sucursales” , como dices, debieras contemplar más la Naturaleza y a los hombres que dedican su vida a los demás para darte cuenta que ellos SÍ creen en Dios Creador y en su Providencia Divina.
    Saludos de Alberto

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