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¿MICROSEGURO EN ESPAÑA?

¿MICROSEGURO EN ESPAÑA?

Escribe: Carlos Ruano

César García se preguntaba hace un mes en este foro si nuestro mercado local asegurador está en condiciones de acoger una oferta de productos de microseguro. Con la pertinaz erosión de la capacidad económica de cada vez más amplias capas de la población, incremento del paro, desahucios, cierre de negocios autónomos y avance en todos los frentes de la pobreza en nuestras sociedades cualquiera diría que existe una amplia demanda para una oferta de seguro específicamente orientada a los más desfavorecidos.

Pero la realidad es otra, radicalmente otra. En España (salvo error de este cronista) no existe oferta regular de microseguro a pesar de que la mayor parte de nuestras aseguradoras siguen desarrollando ambiciosos programas de responsabilidad social y, a pesar de que, dentro del difícil panorama global, seguimos siendo un sector refugio para el empleo y las cuentas anuales en positivo. El microseguro sigue siendo, en nuestro mercado, el gran desconocido.

En mi opinión, está ausencia se debe a que el arraigo del microseguro precisa dos componentes:

(a)    Una población objetivo, caracterizada por (1) escasa capacidad adquisitiva (2) activamente orientada a salir de la pobreza (3) sin cobertura estatal en caso de infortunio (salud, meteorológico, económico) y (4) sin acceso al mercado asegurador tradicional.

(b)   Un proveedor de seguros comprometido socialmente y decidido a colonizar la población de bajos ingresos con una oferta aseguradora específicamente adaptada.

En nuestro país (situación exportable a otras zonas de la Unión Europea), tenemos efectivamente un sector de la población con fuertes dificultades económicas, pero seguimos, afortunadamente, contando con un Estado último recurso que sostiene a los más desfavorecidos y también disponemos de un mercado asegurador maduro y eficiente con una oferta de amplio espectro, que incluye amplias zonas de “low cost”.

La situación, por lo tanto, no es equiparable a la de los países en vías de desarrollo en las que la oferta de microseguro ha encontrado espacio y ha terminado atrayendo a los grandes aseguradores multinacionales.

¿Quiere eso decir que no es posible una oferta aseguradora con sensibilidad social en nuestro mercado? Por supuesto, no. Es posible y ya está aquí.

El espíritu del microseguro (una oferta aseguradora para acompañar el despegue desde la pobreza de los más desfavorecidos) puede traducirse en nuestro mercado de varias maneras:

(1)    Incorporando contenidos “sociales” a la oferta regular de seguro. Algunas aseguradoras ya han incorporado tratamientos especiales para sus clientes en paro, por ejemplo.

(2)    Diseñando respuestas aseguradas adaptadas a colectivos con necesidades especiales (discapacitados, ONG’s, familias monoparentales, inmigrantes…). Algunos aseguradores ya están explorando qué coberturas específicas necesita tener el seguro de hogar o de auto para una persona con movilidad reducida o  discapacidad visual o auditiva. Y también hay experiencias que ensayan cómo debe ser un seguro de repatriación y apoyo a la familia distante para nuestros nuevos ciudadanos, adaptado a sus características culturales y económicas. También podríamos preguntarnos, por ejemplo, qué otras prestaciones, de protección jurídica o asistencia familiar o personal, puede necesitar una madre cabeza de familia monoparental o cómo podemos acompañar con protección eficaz a las personas que se han comprometido con la solidaridad social, etc.

(3)    Y, la mejor opción en mi opinión, sigue siendo la que está pendiente: El desarrollo de microseguro en sentido estricto. Por ejemplo, siguiendo el estimulante ejemplo de nuestros vecinos franceses, podemos apalancar la oferta de un seguro básico subvencionado a los programas de microcrédito. La alianza de AXA y MACIF con la microfinanciera AIDE, por una parte y Entrepreneurs de la Cité, por otra, son dos ejemplos a emular que vienen desarrollándose en Francia desde 2006. Estas aseguradoras ofrecen (complementario con el programa global de apoyo al nuevo emprendedor, que incluye microcrédito y asistencia técnica y jurídica), un seguro multirriesgo de daños o de incapacidad temporal en módulos de contratación muy simple y con un precio subvencionado y muy asequible. Aunque su impacto real es limitado (no más de 3.000 asegurados en total), resumen perfectamente las aportaciones del microseguro (simplicidad, inteligibilidad, asequibilidad, procesos de gestión especialmente adaptados y una voluntad de acompañar el progreso hacia el mercado regular de seguros.

Las microfinanzas están sufriendo en nuestro país por la crisis de crédito y la liquidación de las pequeñas cajas de ahorro locales, pero siguen vivas y activas, propiciando la reconstrucción de proyectos personales y empresariales y creando puestos de trabajo (basta consultar los resultados de Microbank, con crecimientos superiores al 20%) Los aseguradores españoles estamos llegando tarde a esta cita.

El microseguro nos devuelve el alma solidaria de los primeros momentos de la industria aseguradora europea. Los aseguradores españoles seguimos fuertemente comprometidos en programas de responsabilidad social, apoyando los esfuerzos de entidades no gubernamentales y olvidando que nuestra propia actividad es intrínsecamente solidaria. Si además de ayudar a la construcción de una escuela, ofrecemos un seguro que garantice que los niños seguirán asistiendo a la escuela aunque sus padres enfermen o tengan un accidente o si, además de contribuir a la recuperación de un espacio natural protegemos a los voluntarios con una cobertura de salud o accidente, estaremos aportando a la sociedad lo que mejor sabemos hacer: proteger.

Ésta es la oportunidad que nos ofrece el microseguro, también y especialmente si lo orientamos hacia los segmentos de nuestra sociedad que más están sufriendo aquí y ahora.

 

Acerca del autor

Especialista en modelos de distribución de seguros, fusiones y adquisiciones, socializador del conocimiento, Comunicador y conferenciante.Ex Consejero – Director General de AXA AURORA VIDA, Ex DG de AURORA, Ex Consejero de sociedades participadas del BBVA. Asesor de entidades aseguradoras en varios países europeos y de Corredurías internacionales.Licenciado en Derecho por la Universidad de Deusto, Curso de Post grado en Dirección de empresas de UC Deusto.

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1 comentario

  1. Jesus R. iglesias

    Estoy totalmente de acuerdo con lo de… ” que nuestra propia actividad es intrínsecamente solidaria”; de tal modo, que el propio mecanismo de la solidaridad, debidamente utilizado en el cálculo de primas, puede hacerlas asequibles a “capas” de población que carecen de capacidad económica para hacer frente a sus propios riesgos.
    Que en un pais con un cierto nivel de desarrollo asegurador, como es el caso de España, se puedan desarrollar este tipo de seguros, “ya es otro cantar”. Al menos, habría que “darle varias vueltas” al sistema y no tratar de implantar el mismo que haya tenido éxito en paises con escaso o nulo desarrollo asegurador: sería un rotundo fracaso.

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