IWC19-01
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Las fuentes

Las fuentes

Escribe: Javier López

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Amigo Carlos: Algunas veces hemos comentado en esta sección de fotografía lúdica, el valor connotativo de ciertas imágenes.

Hay fotografías que dicen mucho más de lo que representan. Sin quererlo, llevan prendido en la solapa un mensaje subliminal.

Y ahora que las aguas bajan un poco revueltas, he decidido proponerte un motivo tranquilizador que puede ayudarnos a recuperar la calma perdida.

Me estoy refiriendo concretamente a las fuentes.

Si te das cuenta de los adjetivos que aplicamos a la fuente, de los epítetos, verás que siempre usamos palabras del campo semántico de lo agradable, fuente fresca, serena, rumorosa, cantarina, umbría, plácida, reconfortante. La fuente es algo reparador. Transmite esa sensación de seguridad, de refugio frente al calor, de grata compañía. Pocas cosas son comparables al descubrimiento de una fuente cantarina cuando el calor aprieta. Y no te digo nada si las circunstancias te han llevado al umbral de la sed. Cuando llegas a desearla y necesitas hundir la cabeza en sus aguas frescas, es lo más parecido a la felicidad.

Recuerdo un día duro en Pirineos, en que un compañero de fatigas se accidentó y tardamos muchas horas en sacarlo a la carretera, mientras el implacable carro de Apolo nos quemaba las entrañas a 2500 mts. Cuando por fin alcanzamos una fuente, por poco tiramos al herido por el barranco con las prisas por refrescarnos en sus aguas salvadoras.

Decía Machado que la fuente, el agua que brota, es símbolo de los anhelos e ilusiones.

Se puede asegurar que todos le reconocemos a las fuentes un papel como alegoría de la vida, de un principio femenino, de una función generadora.  La fuente, el manantial de aguas puras que brotan de la tierra, es un paradigma de la pureza, de la regeneración, un agua que después de la vida subterránea, brota libre triunfando sobre la muerte.

No hace todavía demasiado tiempo que en muchos pueblos había que ir a buscar el agua a la fuente. Y los próceres del lugar construían una en la plaza para ayudar a sus convecinos.

Y si miramos el continente africano, todavía hay muchos lugares donde las mujeres deben ir a por el agua a distancias muy considerables desde sus poblados.

La fuente es por tanto un lugar de culto y no es extraño que se la haya convertido en un monumento que embellece pueblos y ciudades.

La palabra “fuente” procede del latín Fons – ntis, algo así como la causa, el origen, el principio, el fundamento de algo.

En todos los pueblos de España, la fuente es considerada como un signo externo de riqueza y parecen dar a entender que cuantas más fuentes hay, más rico es el lugar.

 

 

 

 

Pero no solo en nuestro país se rinde pleitesía a las fuentes. Este respeto por el manantial de la vida lo descubrimos en todos los lugares que visitamos.

Esta amplia variedad de diseños da pie a la consabida tipología y así podemos ir enriqueciendo nuestra colección en todos los viajes que realicemos.

Muchas veces ese respeto por las fuentes queda plasmado en bellos monumentos que engalanan los pueblos y que son un reflejo del afecto que sus moradores sienten por estos ancestrales puntos de referencia.

Uno de esos lugares que siempre me ha llamado la atención por el cuidado que ponen en embellecer sus variadas fuentes es Berna, la capital suiza, donde es posible admirar un buen número de monumentales pilones decorados con motivos variopintos, desde los bíblicos a los mágicos y perdón por el pleonasmo.

 

 

 

 

Pero si una cultura ha sentido admiración por el cantar del agua y se ha rendido al frescor del manantial y la paz y serenidad que transmite el discurrir de las fuentes, esa ha sido la de los musulmanes en España. Sus múltiples realizaciones son mis predilectas.

Establecieron un nexo amoroso entre el agua, el sosiego y la paz que no ha sido superado.

 

 

 

 

Siempre me quedo admirado de sus fuentes y surtidores, del fascinante diseño de los patios, del cariño que pusieron en la construcción de estos pequeños oasis. Y su cultura caló hondo en la zona que dominaron, por ello han tenido dignos continuadores que hoy en día recrean con placer los primitivos escenarios de aquellos enamorados del agua.

 

Las fuentes actualmente cumplen diversas funciones, desde las puramente decorativas a las de índole práctico para las que fueron creadas y hay muchos ejemplos de ambas.

Las podemos encontrar desde lo más rústico y primitivo a lo más sofisticado y espectacular.

 

 

 

Unas veces con un solo caño y otras con innumerables arterias cantarinas que llenan con su rumor las avenidas y nos transportan a los mágicos lugares que desean reproducir.

 

Sencillas o caprichosas, serenas o rumorosas, tacañas o generosas, sobrias o muy adornadas, las fuentes nos acompañan y nos aportan su balsámica presencia en medio de este mundo de prisas alocadas.

El agua de las fuentes tiene una festiva dimensión que nos transporta a la niñez y muchas veces nos encanta refrescarnos en su flujo y aplacar en su manantial la sed canicular.

Bueno Carlos, espero haberte traído con mi reflexión sobre estas frescas arterias de vida, un poco de calma y sosiego en este ardiente panorama que nos rodea y me despido, una vez más, con el mejor de mis abrazos.

Tu viejo amigo

Javier

Acerca del autor

Especialista en modelos de distribución de seguros, fusiones y adquisiciones, socializador del conocimiento, Comunicador y conferenciante.Ex Consejero – Director General de AXA AURORA VIDA, Ex DG de AURORA, Ex Consejero de sociedades participadas del BBVA. Asesor de entidades aseguradoras en varios países europeos y de Corredurías internacionales.Licenciado en Derecho por la Universidad de Deusto, Curso de Post grado en Dirección de empresas de UC Deusto.

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4 comentarios

  1. Alfredo Enrique Pérez García

    Por fin, amigo Javi, he leídito este tu fresco escrito, como todos los tuyos sobre los más diversos temas, esta vez doblemente fresco por el reconfortante tema de las fuentes, del manantial,del agua, tan ansiados por el caminante por las distintas sendas, sobre todo cuando estas se empinan en los paseos montañeros y en días como el de hoy, en el que nos ha sorprendido un adelantado verano. Frescas las fuentes y tu siempre cuidado y seleccionado lenguaje que nos enriquece. Gracias, compañero.

  2. Javier

    Muchas gracias a Emma y Guillermo por sus amables comentarios. Se nota que sois amigos míos.
    Pero no me deis mucho jabón…que luego me patino en la bañera.

  3. Emma

    Seguro que el resto de tus fieles lectores estarán de acuerdo conmigo en que tus fotografías son siempre una FUENTE de placer visual.

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