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CUANDO LA MONTAÑA VIENE A NOSOTROS

CUANDO LA MONTAÑA VIENE A NOSOTROS

Escribe: Iñaki Calvo, Responsable de Grandes Cuentas de Guardian Glass Express.

No es una cuestión nueva, ni que se deba al auge de las nuevas tecnologías o de la globalización que todo lo inunda, el hecho de que las personas cada vez nos sentimos más atraídas por disponer de bienes o servicios sin movernos de nuestro hogar o lugar de trabajo.

No le debemos a Internet la posibilidad de tener lo que deseemos en un plazo relativamente razonable y con una buena seguridad en el tráfico de los bienes y en el pago de los mismos. Todos nos acordamos de las películas del Oeste cuando las distancias tan enormes y la escasa población aconsejaban la venta por catálogo y pago contra reembolso de las mercancías solicitadas. Lógicamente este tipo de compra-venta requería de mucha paciencia y mucha confianza en el proveedor, y la posibilidad de reclamar iba en consonancia con la poca velocidad en las entregas y en el desconocimiento, no pocas veces, de quien era el suministrador.

Hoy en día, al menos en nuestra sociedad, la velocidad en la entrega, las leyes que protegen al consumidor y las garantías de pago hace que cada vez haya más servicios que se ponen a disposición de los  usuarios sin que ello suponga el más mínimo esfuerzo para éstos el hecho del desplazamiento y por supuesto con la máxima calidad posible.

En el mundo de los servicios financieros y aseguradores el público en general dispone de la posibilidad de contar en todo momento de un gestor personal que le informe adecuadamente sobre los servicios demandados, incluso allí donde el comprador se encuentre. Esto es algo normal y a todos nos parecería raro que desapareciera este tipo de servicio en el que el contacto personal se valora mucho por gran parte de los consumidores, aunque no es menos cierto que hay un nicho importante de público que para productos estándar no dan tanta importancia al contacto personal y es Internet u otro tipo de comunicación a distancia la que prima a la hora de contratar.

Este tipo de prácticas en cuanto al servicio al cliente llevan también camino de convertirse en normales en el mundo de la compra-venta de bienes, y sobre todo allí donde todo gira alrededor del “Rey de la casa” o sea el coche. Cuando es preciso reparar o sustituir una pieza de nuestro coche y no es imprescindible acudir al taller para que nos lo reparen, cada vez es más frecuente que el propio taller se desplace a nuestra casa o lugar de trabajo para hacernos más sencillo el servicio solicitado. Cada vez nos extraña menos ver que hay empresas que nos cambien los neumáticos en nuestro propio garaje y no digamos en el mundo del vidrio de automoción, donde vehículos (unidades móviles) perfectamente preparados y con el personal adecuado nos cambia el vidrio roto, o nos repara el dañado en nuestra casa u oficina. Esto es posiblemente por donde asoma el futuro de los que se adapten y el ocaso de los que no lo sepan ver ¿Saben ustedes que en EEUU el 90% de las intervenciones en vidrio de auto se hacen con unidades móviles? Por supuesto que habrá gente que seguirá yendo al taller, pero, sin duda, cada vez serán los menos.

El futuro y la cercanía se dan la mano.

Acerca del autor

Especialista en modelos de distribución de seguros, fusiones y adquisiciones, socializador del conocimiento, Comunicador y conferenciante.Ex Consejero – Director General de AXA AURORA VIDA, Ex DG de AURORA, Ex Consejero de sociedades participadas del BBVA. Asesor de entidades aseguradoras en varios países europeos y de Corredurías internacionales.Licenciado en Derecho por la Universidad de Deusto, Curso de Post grado en Dirección de empresas de UC Deusto.

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