IWC19-01
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El Bisaurín, 2669 mts. (Pirineos)

El Bisaurín, 2669 mts. (Pirineos)

 

Javier López

Escribe: Javier López

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Tempus fugit, carpe diem

Ascensión al Watzmann

Amigo Carlos: Hoy quiero hablarte del Bisaurín.

El Bisaurín, es un monte de Pirineos que eleva sus 2669 mts. un poco al sur de la cordillera, y por ello se ha convertido en importante atalaya a la que los árboles no le impiden ver el bosque. Un bosque de cumbres que se extiende todo lo que la vista abarca, un mar agitado y petrificado que pone de manifiesto las fuerzas ciclópeas de la naturaleza.

A primeros de setiembre y en compañía de dos buenos amigos me dispuse a la ascensión.

El punto de partida fue el pueblo oscense de Aragüés del Puerto.

Llegamos a la tarde, pero lo malo que tienen estos pueblos pirenaicos es que las diversiones nocturnas son poco variadas, giran en torno al Somontano, y con el relente que pega, te apetece ir pronto a la cama, para estar fresco al día siguiente.

Y el día siguiente salió magnífico. Ni una nube que enturbiara las cimas, ni la maldita calima que las desdibuja. Un día anticiclónico por el que veníamos suspirando desde hace tiempo. Orio, el meteorólogo del grupo, había acertado de pleno.

La ascensión parte desde el refugio de Lizara, al que se llega desde Aragüés por una cómoda carretera asfaltada. Y allí comienza la zambra.

El primer tramo consiste en ascender hasta el collado Foratón. Se remonta por una bella pradería- si no fuera por la inclinación- que poco a poco se va volviendo más vertical, pespunteada por numerosas “euskolore” ( Carlina acaulis), las flores que se usan, clavadas en la puerta de los caseríos, para  espantar a las brujas y los malos espíritus. Yo ya había estado en el Bisaurín, en compañía de Pablo y Javi Altuna dos buenos aficionados a la montaña, pero hacía más de treinta años, y tengo para mí, que en estos años de ausencia, alguien lo ha puesto más enhiesto, más píndio, que dicen los cántabros. Hace 30 años no estaba tan pendiente. Estoy seguro.

Las vistas cuando llegas el collado son grandiosas, pues sobre los vastos pastizales se alza imponente la figura del Agüerri, un pico desafiante y al fondo Peña Forca, el guardián de la Selva de Oza.

Lo peor es que también se vislumbra el camino que nos queda a la cumbre y desde aquí, nos parece todavía más empinado.

Es curioso, pero nuestra mente tiende a olvidar pronto los sufrimientos y a quedarse con lo gratificante, porque yo me acordaba mucho más de lo bonito que de lo dificultoso y según oí a Eduardo Punset, es un mecanismo de autodefensa compartido por una gran mayoría.

Pero caminando pacientemente, vamos domando la altura con nuestros resuellos y poco a poco se va alzando a nuestra vista, majestuoso, el panorama de la cordillera Pirenaica.

Van apareciendo al oeste, desde el Ohri en Navarra, mi primer 2000, hasta el dibujo lejano del macizo del Perdido con sus 3.355 Mts. en el horizonte, al este.

La pendiente se va agudizando y vamos superando tramos que según el GPS tienen un desnivel del 57 %. A veces tenemos que parar (todo sea por no enfadar a nuestros médicos) porque el pulsímetro se desboca. Pero lo llevamos con buen humor. Juan Luis, el más joven va abriendo camino. Los tres, en la juventud fuimos “korrikolaris” y donde hubo fuego siempre queda alguna brasa. Con los años de experiencia, hemos aprendido a dosificarnos.

Y después de más de tres horas largas de sudor y jadeos, alcanzamos gozosos la cúspide y como el tiempo es glorioso, nos podemos recrear en la contemplación del océano de cimas que nos rodean, reponiendo fuerzas y demorándonos perezosos, disfrutando el momento.

Desde allí es posible identificar muchas montañas.  Algunas tan emblemáticas como el solitario y hendido Midi D’Oseau o el cordal del Anie y la Mesa de los tres Reyes.

También destacan a nuestros pies las bandas férricas del Castillo de Atxer, y es visible la lejanísima marmolera del Pico del Infierno y detrás el hierático Vignemale.

Nos hubiera gustado más quedarnos, pero por desgracia, hemos de emprender la bajada.

Las bajadas son temidas porque el peso del cuerpo lo tienen que sujetar los cuadriceps, los músculos del muslo y las rodillas, que en muchos casos ya no están para muchos trotes.

En nuestro caso tenemos que descender desde la cima de 2669 hasta el refugio, que está a unos 1500 es decir, más de 1100 mts. con fuerte pendiente.

Pero, la verdad, como ya teníamos hecha la tarea, nos vamos recreando en el paisaje, y acariciados por el sol de mediodía y apoyándonos en nuestros bastones, descendemos

tranquilos en busca del valle y de la comida que nos espera en el refugio.

Dejamos atrás el collado Foratón y la vertiente del valle de Hecho y ahora el calor que aprieta nos hace desear la llegada a la Fonfría, una reparadora fuente donde podemos aplacar el calor que paulatinamente, al ir bajando, comienza a hacerse presente. Final feliz.

Bueno, amigo Carlos, espero con mi relato haber entreabierto la puerta de tus recuerdos, cuando juntos caminábamos por las sendas pirenaicas.

Todavía, en alguna sobremesa, solemos recordar cuando con un grupo de buenos amigos pateábamos el circo de Gavarnie, en el pirineo francés y tú nos parabas cada 10 minutos invitándonos a comer melón, que nosotros sistemáticamente rechazábamos.

Por fin ante tu insistencia, paramos y comprendimos al instante tanta reiteración en la oferta. Sacaste de la mochila un melón como un diplodocus de grande que tenía que pesarte media tonelada y estabas loco por aliviar el peso. Casi nos atragantamos de la risa.

A ver si algún día repetimos la experiencia.

Hasta entonces, recibe como siempre el mejor de los abrazos de tu amigo Javier.

Acerca del autor

Especialista en modelos de distribución de seguros, fusiones y adquisiciones, socializador del conocimiento, Comunicador y conferenciante.Ex Consejero – Director General de AXA AURORA VIDA, Ex DG de AURORA, Ex Consejero de sociedades participadas del BBVA. Asesor de entidades aseguradoras en varios países europeos y de Corredurías internacionales.Licenciado en Derecho por la Universidad de Deusto, Curso de Post grado en Dirección de empresas de UC Deusto.

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8 comentarios

  1. Alfredo E. Pérez García

    Por fin hoy, querido sherpa Javi, he entrado en tu estupenda descripción literaria y fotográfica de tu subida al mítico Bisaurin. Veo que un gran colega en las aventuras montañeras, el amigo Roberto Canales ya te ha puesto los puntos sobre las íes. Efectivamente: hermosas son esas cumbres que conquistas con auténticos profesionales, pero eso es de tiempo en tiempo. Como dice el amigo Roberto, has otras modestas cumbres que semanalmente pateas con nuestro modesto equipo. A ver si un día, de tu inspirada pluma y acompañada por una selección de las fotos de los “Tres monyañe- ros”, sale algún relato de nuestro bonitos “paseos”. Mientras tanto, felicitarte por ese tu espíritu aventurero, por tus palabras e imágenes (bellísimas) y agradecerte tus “clases” prácticas de escalada y marcha que semanalmente nos impartes.
    Un abrazo.
    Alfredo

  2. Javier

    Venga Roberto, no exageres. Se te haría el camino más llevadero y no sudarías tanto en las cuestas, si no llevases esa gloriosa tripa de embarazado. Entre la “mochila” que llevas por delante y la de atrás, cargada de vino y bocadillos, yo te calculo unos 20 kg. de handicap, por lo menos. Así, ¿cómo quieres subir al Perdido?. Ánimo y a seguir entrenando, que no hay conquista sin esfuerzo.

  3. ROBERTO CANALES

    PARA EMPEZAR DIRE QUE EL REPORTAJE MONTAÑERO QUE HACE MI AMIGO JAVI, ES MUY BONITO Y MUY BIEN ESCRITO Y DOCUMENTAO, COMO NOS TIENE ACOSTUMBRAOS.

    PERO QUIERO PONER UNA QUEJA CON CARIÑO, COMO CORRESPONDE A UN BUEN AMIGO, QUE ME CONSIDERO.
    ESTA MUY BIEN QUE PRESUMA DE TENER UNOS AMIGOS QUE SUBEN CON EL, LAS GRANDES MONTAÑAS. PERO QUIERO RECORDARLE QUE TIENE OTROS AMIGOS A LOS CUALES NOS MACHACA POR LAS PEQUEÑAS MONTAÑAS, Y QUE NOS FRAGELA DICIENDONOS QUE NO VAMOS ALCANZAR NUNCA LAS GRANDES.
    TANTO ES ASI QUE COMO LAS PEQUEÑAS SE LE QUEDAN CORTAS, LE APODAMOS CON EL CARIÑOSO NOMBRE DEL SOBRAO.
    UN ABRAZO Y ESTA PRONTO AMIGOS.

  4. Javier

    Muchas Gracias a Emma y Carlos por vuestros ánimos. Hay que seguir en la brecha , con ilusiones. Pero hay que ser realistas. Por mucho que la engañemos, la vejez nos espia y nos aguarda bien tranquila. Nadie se libra. Hay que intentar por todos los medios retrasar la inevitable cita. Pero no hay que temerla; ya sabes que mi médico, D. Rafael , dice que el llegar a la vejez, es la mejor alternativa que conoce.

  5. Carlos Biurrun

    Emma, no se pueden decir cosas tan bonitas en tan pocas palabras. No sé si conozco a Javi tan bien como tu, hace más años sí, pero coincido totalmente contigo.

  6. Emma

    Queridísimo Javi: es evidente que aunque tengas muchos recuerdos y vivencias y poseas una amplia experiencia en lo que es la aventura de la vida, eres todavía un niño. No quiero ni pensar la de cosas que te faltan por hacer, lugares que aun debes descubrir, relatos y artículos que escribir, fotografías por mostrar… Así que espero que sigas creciendo, sin envejecer.

    Un beso:

    Emma

  7. Javier

    Es bien cierto, que en muchas ocasiones, cuando contemplo desde las cimas estos bellos panoramas, me acuerdo de muchas personas con las que quisiera compartirlos. En el fondo es como el vino. Una buena botella, compartida con los amigos, todavía sabe mucho mejor.

  8. joseantonio

    Hola Javi, como siempre la belleza de las fotos no desmerece el optimismo del relato, ¡¡yo me quiero jubilar ya¡¡¡ solo siento envidia de tus correrías y de buen humor, gracias por compartirlo con nosotros. Un abrazo.

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