IWC19-01
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Gobierno corporativo, valores y coherencia de conducta (Por Luis Herrando Prat de la Riba)

Gobierno corporativo, valores y coherencia de conducta (Por Luis Herrando Prat de la Riba)

Escribe: Luis Herrando Prat de la Riba, Vicepresidente del Banco Popular

El perfil moral de los Consejeros y Ejecutivos, conformado por sus valores y la coherencia de sus conductas vitales, es el único terreno en el que puede anclarse, con garantía de éxito, un buen sistema de Gobierno Corporativo. 

No pretendo restar importancia a la calidad del esquema de Gobierno Corporativo que un país propugne, o una empresa aplique, pero subrayar la trascendencia de la calidad moral de las personas que lo componen.  Me refiero al Presidente, Consejero Delegado, Consejeros, Equipo Ejecutivo, etc. 

A pesar de lo mucho que hablamos del Gobierno Corporativo y de los esfuerzos de reguladores y supervisores en su aplicación, salen a la superficie, aquí y allá, irregularidades, escándalos, quiebras, “affaires”, etc., en definitiva fracasos desde la óptica de Gobierno Corporativo.  Aunque siempre se pueden mejorar los sistemas, la clave, insistimos, está en la densidad ética de las personas que conforman la estructura de Gobierno y Dirección.  Y ahí nuestro optimismo es moderado. 

Al espectacular desarrollo material, especializado, tecnológico y económico de estas últimas décadas, no le ha acompañado un progreso humanista en ideas y valores de la misma proporción. Ese déficit creciente tiene consecuencias en todos los órdenes de la vida y, por supuesto, en el Gobierno Corporativo.  

Convendrá detenerse en la importancia de seleccionar exigentemente las incorporaciones al Gobierno Corporativo. Su acierto es definitivo para la sostenibilidad del proyecto.  Sean independientes, dominicales o ejecutivos, su contribución desde el Gobierno al mantenimiento de los standars de gestión y éticos estará directamente relacionado a su calidad humana y profesional.  Personas con valores solidamente asentados y con capacidades de “management” y del negocio específico de la Compañía. La calificación de independiente, dominical o ejecutivo, tiene una dimensión, siendo respetable, secundaria, frente al concepto de responsabilidad como Consejero, que debe saber separar sus intereses y asumir su “rol” asépticamente. 

Más allá de las reformas acometidas en diferentes países, se ha conseguido promover una conciencia ética en la gestión de la empresa, que antes no estaba expuesta al control público.  Recordemos que conceptos como el de operaciones vinculadas o instituciones como la comisión de auditoría independiente, ni se concebían ni se conocían hace tan sólo diez años. 

Cada Sociedad, con los mimbres disponibles, tiene que aspirar a encontrar su equilibrio en esta ecuación compleja.  No hay un modelo único.  Cada variante tiene sus riesgos.  La Presidencia Ejecutiva los tiene, pero también grandes ventajas.  Y así sucesivamente en todas las variantes que podamos contemplar.  Se podría diseñar un modelo ideal, pero probablemente no sería de “carne y hueso” y la empresa no funcionaría (importante para el progreso y desarrollo económico).  Estaríamos ante un esquema “teórico”.  De ahí que los Códigos de Gobierno se suelen expresar con una calculada ambigüedad, con una economía contenida de enunciados y postulados, que rara vez se perfilan de manera precisa y con el temor de rebasar la raya de lo admisible en un arte tan complejo como la gestión de las empresas.  

En cualquier caso, se ha iniciado un proceso de concienciación e información (cumple o explica) que paulatinamente conformará pautas de mejor gobierno y mayor transparencia informativa.  Pero no basta con requerimientos o recomendaciones formales.  La base ayer, hoy y mañana, serán los valores y la adaptación responsable al  “espíritu” del buen Gobierno. 

Para acabar y hablando de valores, mención breve al Gobierno Corporativo como uno de los pilares de la Responsabilidad Social Corporativa (R.S.C.), filosofía de gestión que enriquece la filosofía tradicional y que aspira a combinar el objetivo de la empresa a la rentabilidad para los accionistas con la rentabilidad social, incluso contribuyendo a que la primera sea mayor y más sostenible a largo plazo.  Este modelo, en estado de gestación, pretende superar otros modelos de gestión desarrollados por los expertos del management a lo largo de la historia económica y, efectivamente, pudiera contribuir.

Acerca del autor

Kevin Biurrun, Socio Administrador de Community of Insurance, Director Área del ConocimientoLicenciado en Psicología por la Universidad de Deusto. Master en RRHH.Especialista en Orientación del Activo Humano en la empresa y en la metodología de e learning aplicada a seguros. Dinamizador de cursos en RED.Ha trabajado en AXA Assistance U.K. y AXA España. Director de Biurrun Consultan.

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