Banner superior IWC2020
Banner superior IWC2020
Descubriendo el OKR como sistema de gestión

Descubriendo el OKR como sistema de gestión

Banner superior IWC2020
Banner superior IWC2020

Por Javier Martín, director de Innovación abierta de Sngular y autor del blog Futurizable

Desde que Simon Sinek realizó su famosa charla TED, miles de empresas se han lanzado a buscar o crear su propósito, algo que aunque parezca mentira, la mayoría de empresas no tenían o incluso siguen sin tener. Digo que parece mentira, pero la realidad es que la mayoría de empresas, incluso la mayoría de los profesionales, nos dedicamos a lo que hacemos casi por casualidad. En lo profesional por ejemplo las personas tomamos la decisión a la profesión que nos queremos dedicar, cuando ni siquiera hemos cumplido la mayoría de edad, aunque luego la vida da muchas vueltas y mucha gente no se dedica a trabajar en lo que ha estudiado, lo cierto es que en base a esta situación lo de tomar decisiones al respecto de a qué nos vamos a dedicar profesionalmente parece bastante aleatorio.

En la mayoría de empresas ocurre lo mismo, muchas que ya tienen una larga historia hacen lo mismo que han hecho toda la vida, elaborar pan, fabricar tornillos, asesorar a empresas, pero no porque haya tomado una decisión deliberada al respecto de un problema existente que quieren solucionar, sino porque sus promotores se quisieron dedicar a lo que habían estudiado o aprendido, o porque pensaron que era buena idea, pero no por tener un propósito a largo plazo al respecto de por qué hacían las cosas.

Ahora que ya muchos de nosotros hemos visto la charla de Simon Sinek sobre “El Why” el por qué hacemos las cosas, el por qué las empresas debemos empezar por tener un propósito, o incluso nos hemos leído su libro “Empieza por el porqué” llega el momento de pasar al siguiente nivel. Y aquí me gustaría saber cuántos directivos de empresas se han sentido frustrados por haberle dedicado mucho tiempo y esfuerzo mental, suyo y de sus equipos, quizás incluso utilizando técnicas de Design Thinking, para llegar a idear cuál es su propósito, pero poco tiempo después siguen igual que cuando empezaron. Ahora tienen su propósito escrito en las pareces de sus oficinas o en el papel membretado de la empresa pero realmente siguen igual que cuando empezaron.

El problema es que tener un propósito no te ayuda a conseguir lo que eso conlleva. Por ejemplo si tu propósito como empresa es hacer feliz a la gente elaborando productos de alimentación saludable que además proporcionen una experiencia excelente a tus clientes, cuando sabes eso realmente no tienes las herramientas para convertir esa idea en una realidad. Y aquí es donde llega OKR como el sistema que necesitan las empresas, incluso los profesionales, para mejorar, para cumplir sus objetivos y hacer realidad su propósito.

OKR es un sistema o un protocolo, ideado por Andrew Grove cuando era CEO de Intel y que ha sido desarrollado posteriormente por John Doerr, logrando que algunas de las empresas en las que ha participado como inversor tengan un gran éxito gracias a su aplicación. Entre estas empresas se encuentra Google que se ha convertido en el estandarte de estas ideas de la importancia de definir Objetivos y convertirlos en acciones tangibles a través de los denominados Resultados Clave. Porque lo que OKR significa es Objetives and Key Result, lo que está queriendo mostrar es que si los objetivos no se convierten en acciones, de nada nos van a servir.

El sistema OKR nos propone además algunas ideas bastante interesantes. Por ejemplo:

  • En lugar de ponernos objetivos a largo plazo, vamos a ponernos objetivos a corto plazo porque serán más fáciles de conseguir, al hacerlos más tangibles y alcanzables.
  • Si los Objetivos los fijamos de manera colaborativa la gente de la organización se sentirá más motivada para conseguirlos, es más, cada profesional puede definir algunos objetivos particulares y otros pueden ser para toda la empresa, pero es importante que sean públicos, porque se ha comprobado que la transparencia es fundamental para el éxito en las organizaciones del futuro.
  • Los Objetivos deben ser ambiciosos, hasta el punto que parezca muy difícil alcanzarlos, pero eso nos moverá a hacer un esfuerzo mayor, porque veremos que será la mejor forma de cumplir con nuestro propósito, aunque por otro lado no debemos frustrarnos si no hemos logrado el objetivo al 100%, si hemos llegado al 80% de consecución está bien porque sabemos que era muy ambicioso.
  • A este respecto de los porcentajes, los Objetivos deben materializarse a través de Resultados Clave, que deben ser cuantificables en número para poder evaluarlos correctamente. Cada Objetivo se convierte en algo tangible a través de varios resultados clave y esos a su vez se van ejecutando cuando definimos las tareas que nos permiten conseguirlo.

Y para terminar con esta introducción a OKR vale la pena quedarnos con la idea de que si ponemos en marcha este sistema de gestión de Objetivos en la empresa, todos saldremos beneficiados, los trabajadores porque mejoraremos nuestra productividad, lo cual nos hará estar más satisfechos y la empresa en general porque la gestión continuada del rendimiento nos ayudará a lograr la excelencia empresarial.

Acerca del autor

Artículos relacionados

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

14 + 4 =