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IBSEN: el simulador del comportamiento humano… también en el sector de seguros

IBSEN: el simulador del comportamiento humano… también en el sector de seguros

Sobre los autores de la investigación

Penélope Hernández

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Penélope Hernández, LINEEX, Universitat de València

Anxo Sánchez

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Anxo Sánchez, GISC & IFiBiD, Un. Carlos III de Madrid

N.E. El proyecto IBSEN puede revolucionar los comportamientos humanos en la toma de decisiones racionales. Es la conclusión central del proyecto IBSEN desarrollado por Penélope Hernández de la Universitat de Valencia y Anxo Sánchez de la Universidad Carlos III de Madrid.

Sus autores señalan que “el objetivo último del proyecto es abrir las puertas al diseño de un simulador del comportamiento humano, que tendría un gran impacto en la prevención de crisis socioeconómicos, en el diseño de políticas o en la fabricación de robots más humanos, entre otras muchas”.

Estamos encantados de publicar los primeros comentarios de IBSEN que como señalan sus autores abren unas perspectivas en muchos ámbitos económicos, incluida la industria del seguro. La apuesta de Community of Insurance por el apoyo a la difusión de todo lo relativo a la denominada “Economía conducta” se ha venido manifestando en las ponencias de los eventos como Insurance Innovation & Talent transformation de abril de 2016 o el Insurance World Challenges de noviembre pasado. Invitamos a a los lectores a encontrar las ponencias sobre la materia en la documentación de ambos eventos.

IBSEN: Un proyecto europeo de impacto… también en el sector de seguros.

El proyecto IBSEN

Hace año y medio comenzó el proyecto IBSEN, financiado por el programa Horizon 2020 de investigación e innovación de la Unión Europea y, dentro de él, en una convocatoria para ideas muy novedosas que puedan originar tecnologías radicalmente nuevas. El objetivo último del proyecto es abrir las puertas al diseño de un simulador del comportamiento humano, que tendría un gran impacto en la prevención de crisis socioeconómicos, en el diseño de políticas o en la fabricación de robots más humanos, entre otras muchas.

Para ello, el proyecto se centra ahora mismo en entender el comportamiento de las personas a nivel individual, cuando interaccionan cara a cara o a través de las redes sociales. La manera de obtener las claves de ese comportamiento, las reglas que seguimos en nuestras decisiones, será plantear de forma simultánea a miles de personas determinados problemas de cooperación, dilemas sociales y otros juegos económicos, dentro de la disciplina que se viene desarrollando en los últimos años de la economía del comportamiento.

La economía experimental

Este campo emergente, también conocido como economía conductual, ha producido importantes ideas sobre cómo los individuos toman decisiones. La teoría económica estándar asume que los individuos son consumidores racionales, orientados hacia el futuro, que hacen elecciones para maximizar su utilidad (o felicidad). Sin embargo, numerosos estudios de campo y de laboratorio ahora muestran que los individuos a menudo tienen dificultad para tomar decisiones racionales. Las dificultades se hacen más patentes cuando los individuos se enfrentan a decisiones que involucran incertidumbre, compensaciones entre costes y beneficios actuales y futuros, o complejidad significativa. Hoy en día, numerosos gobiernos, instituciones y compañías (incluyendo grandes aseguradoras, como pudimos ver en el Insurance World Challenges de noviembre pasado) utilizan este tipo de investigación con los propósitos más diversos, como puede ser fomentar comportamientos positivos o hacer más claras las opciones que se plantean a alguien.

Impacto en el sector del seguro

Los problemas que tenemos las personas con la incertidumbre nos permiten identificar al sector de seguros como uno en los que la Economía del Comportamiento puede ofrecer aportes más significativos.

En primer lugar, todo seguro conlleva el cálculo de una prima. EL procedimiento habitual establece dicha prima en función de datos actuariales. Sin embargo, esta metodología no considera al menos dos hechos no desdeñables. El primero es que existen fenómenos que no se tienen datos actuariales fiables, bien por la naturaleza de la recogida de datos bien por la no existencia de ellos. Es por tanto, el cálculo de una probabilidad subjetiva por parte de los usuarios la información necesaria a medir. Por otro lado, es bien conocido que Los individuos cometen errores sistemáticos al evaluar las probabilidades. Damos demasiado peso a los acontecimientos de baja probabilidad, como morir en un accidente de avión, y no distinguimos suficientemente entre un 5 por ciento y un 20 por ciento de posibilidades. Además, es notorio que el conocimiento de la probabilidad no afecta igual en las decisiones cuando dicha probabilidad es aprendida mediante experimentación o cuando no. Estos fenómenos deberían ser considerados en el cálculo de la prima de riesgo a los usuarios y la economía conductual permite analizarlos y entenderlos.

En segundo lugar, toda decisión tiene que ser sopesada en el marco temporal correspondiente. Tanto las opciones de atención médica, como el diseño de seguros de coches, como carteras financieras, a menudo requieren costes incurridos hoy para producir beneficios futuros. Esto es cierto para la atención preventiva de rutina, así como para los procedimientos más costosos y/o invasivos. La economía del comportamiento ha demostrado que, dado sus propios valores, la gente tiende a invertir muy poco en actividades como éstas porque ponen demasiado peso en el coste de hoy y demasiado poco en los beneficios futuros, y a la vez sugiere políticas que pueden incentivar a las personas para pensar en su futuro.

Otra situación relevante aparece porque la complejidad de las decisiones genera sesgos cognitivos y acciones no racionales. El plan estándar de seguro incorpora muchos atributos, incluyendo disposiciones financieras como deducibles y copagos, así como otros factores tales como diferentes niveles de cobertura para diferentes proveedores. La evidencia de la economía del comportamiento indica que las personas que enfrentan decisiones complejas toman malas decisiones por lo que es necesario orientarlas.

Por añadir una última aplicación, diremos las ideas de la economía del comportamiento están comenzando a utilizarse en la atención médica a personas con enfermedades mentales, desde la ayuda al diagnóstico hasta el proceso de resocialización, siempre en estrecho contacto con el personal médico y asistencial.

Innovación de la mano de la investigación

El proyecto IBSEN cuenta ya, mediada su ejecución, con herramientas informáticas que permiten hacer todo este tipo de estudios desde laboratorios con ordenadores hasta a través de teléfonos móviles, y con un equipo experto en desentrañar cómo nos comportamos en distintas situaciones, además de disponer de una base de voluntarios de más de 15 000 personas, que esperamos poder ampliar a los países de nuestros socios europeos y a otros. De este modo, a la vez que avanzamos en nuestros objetivos, podemos ser una herramienta que ayude a instituciones y empresas a innovar aplicando nuestras técnicas, que, dado nuestra investigación básica, estarán siempre a la vanguardia del campo.

Publicaciones monográficas de seguros de Community of Insurance

Acerca del autor

Somos una Empresa de comunicación y gestión del conocimiento asegurador en RED dirigida a las empresas y profesionales iberoamericanos, especializada en Comunicación Corporativa, Gestión del Conocimiento, Consultoría Estratégica y Eventos para la Industria Aseguradora.

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