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Conocimiento del cerebro: el mundo de las memorias (III parte)

Conocimiento del cerebro: el mundo de las memorias (III parte)

Nieves ElcarteSantiago Rivero(N.E. Después de la primer parte, “Tú de quien tanto ignoras” y la segunda, “Los procesos no conscientes del cerebro”, a continuación presentamos la tercera parte del trabajo que venimos publicando en el blog sobre el Conocimiento del cerebro y su aplicación a la mejora de la gestión personal. Además tenemos la satisfacción de dar la bienvenida y a agradecer a Nieves Maya Elcarte, coautora de esta parte junto con Santiago Rivero, su aportación)
Escriben: Santiago Rivero, ingeniero industrial, y Nieves Maya Elcarte, pedagoga
Con lo que conocemos como “memoria” nos sucede lo mismo que con otros muchos aspectos de nuestro funcionamiento mental: que tenemos una idea equivocada. Nuestro convencimiento de que tenemos una memoria única de tipo polivalente que utilizamos para almacenar y recuperar todo tipo de recuerdos, no responde a la realidad.
Contradiciendo lo que para nosotros parece una evidencia, existe un consenso generalizado entre los científicos acerca de que, lo que percibimos como memoria monolíticamente unificada, en realidad es una especie de “sistema de memorias”, conectadas entre ellas de modo que unas pueden evocar algunas de las demás. El hecho de que diversas memorias se pone de manifiesto de varias formas. Por ejemplo, es posible que a consecuencia de algún accidente se deteriore alguna de ellas, quedando intactas las restantes. Además, mediante ciertas técnicas para la obtención de neuroimágenes funcionales se pone de manifiesto que al ejercitar las memorias de un tipo, se activan áreas distintas del cerebro que cuando se utilizan otras memorias diferentes. Los principales tipos de memorias y los lugares en que se ubican son los que se indican a continuación:
Habilidades motoras. Existe un amplio consenso en que se localizan en el estriado
Memoria perceptiva. Se encuentra distribuida, fundamentalmente, en diversas áreas de los lóbulos frontal, temporal y occipital, por lo general próximas a los lugares a los que llegan las aferencias sensoriales
Memoria de trabajo o a corto plazo. Se ubica en la corteza prefrontal.
Memoria a largo plazo. Se almacena en distintas zonas del cerebro, dependiendo de la naturaleza del recuerdo. El hipocampo desarrolla una labor crucial en la transformación de la memoria a corto plazo en memoria a largo plazo, hasta el punto de que quienes tienen lesiones importantes en esta parte del cerebro límbico son incapaces de consolidar nuevas memorias a largo plazo.
Memoria implícita o de procedimiento. Es un tipo de memoria a largo plazo, que se ubica en la corteza prefrontal..
Memoria declarativa. Incluye la memoria episódica y la memoria semántica.
o La memoria episódica parece estar localizada en el lóbulo temporal y en el hipocampo.
o La memoria semántica se ubica en distintas zonas (en buena medida, en los lóbulos temporales), según los tipos de recuerdos.
Memoria espacial. Se asienta en el hipocampo.
Condicionamiento clásico. Se sitúa en el cerebelo.
Condicionamiento emocional. En gran medida está ligado a la amígdala.
Un aspecto notable es que existen no solamente conexiones nerviosas entre las memorias, sino también entre éstas y otras estructuras cerebrales, siendo muy notables las que se establecen con los órganos responsables de las emociones. Si fallan estas conexiones, se generan unas curiosas disfunciones que afectan seriamente al comportamiento.
Un efecto que nos puede afectar sin que seamos conscientes de ello son las falsificaciones de la memoria, que a veces da lugar a la creación de falsos recuerdos sin que tengamos la mínima conciencia de ello. A veces alguien puede empecinarse en que algo que nunca sucedió es cierto, pero ello no quiere decir que esté mintiendo: puede que simplemente su memoria le engañe.
Evidentemente, si se parte de una idea errónea de cómo funciona nuestro sistema de memorias, difícilmente se estará en condiciones de optimizar nuestro potencial intelectual. Por ello, se entiende que es recomendable desarrollar las buenas prácticas, basadas en los fundamentos científicos que puede aportar la neurociencia, que permitan un mejor aprovechamiento las capacidades de nuestra mente.

Acerca del autor

Kevin Biurrun, Socio Administrador de Community of Insurance, Director Área del ConocimientoLicenciado en Psicología por la Universidad de Deusto. Master en RRHH.Especialista en Orientación del Activo Humano en la empresa y en la metodología de e learning aplicada a seguros. Dinamizador de cursos en RED.Ha trabajado en AXA Assistance U.K. y AXA España. Director de Biurrun Consultan.

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