Imagina que puedes superar la crisis en 3 pasos

Imagina que puedes superar la crisis en 3 pasos

Escribe: Santiago Rodríguez Llorente, empresario, miembro de Community of Insurance (Conocimento compartido de seguros en Red), y editor del blog adficere sobre estrategia y mangement.

Imagina que no ya no estás viviendo esta situación de crisis. Imagina que tus clientes compran con normalidad. Imagina que no tienes que pedir créditos para pagar las nóminas. O imagina que en estos momentos de incertidumbre puedes encontrar la alegría suficiente para dar un empujón a tu negocio o a tu función en la empresa porque has encontrado 3 píldoras mágicas que te ayudan.

Antes de que salgas corriendo, he de decir que este no es un post de autoayuda, pero podría serlo. Supongo que me hace gracia escribir un artículo en plan bálsamo de fierabrás, de esos que tanto circulan por la red con soluciones mágicas para sacarte de la crisis. Lo malo es que esto no va de magia, si acaso de “pico y pala” y de tener algo de suerte.

Pero bueno, dejando las bromas aparte, en todo caso si que quiero compartirte tres reflexiones basadas en las conversaciones que estoy teniendo estos días con empresarios y empleados como tú. No son recetas mágicas pero si son tres líneas de trabajo que pueden ayudarte a enfocar mejor los próximos seis meses.

Austeridad. Bien entendida.

¿Cuanta de tu energía o capacidad de gestión, cuánto de tu tiempo o presupuesto se marcha en perseguir áreas que no aportan valor a tu negocio?. ¿Podríamos librarnos si quiera de un 10% de las cosas que, realmente no nos aportan valor?.

Ya lo comentaba en un post anterior, para construir nuestro futuro basta cambiar un 10% de nuestro ADN. Lo malo es que no podemos dedicar tiempo y esfuerzo a cambiar siquiera ese 10% puesto que estamos absolutamente a tope, y con la sensación de que cada vez lo estamos más. Por eso hay que trabajar activamente en generarnos un 10% de tiempo, un 10% de presupuesto, un 10% de capacidad para poder invertirlo en el futuro.

Durante los próximos seis meses, trabaja en eliminar lo superfluo. Revisa actividades no clave. Estas actividades las tienes tan incorporadas en las rutinas operativas, que realmente consideras que son muy importantes para el funcionamiento de la empresa. Quizá lo fueron en el momento en que empezaste a hacerlas, pero ¿lo son ahora?. Es mas, aún siendo importantes, ¿cuán grave sería que dejáramos de hacerlas?.

Intenta ahorrar de la eliminación de estas actividades, que realmente no aportan valor, ese 10% de tiempo y presupuesto que podamos mover del presente al futuro. Reinviértelo luego en crear espacios para el futuro.

Foco en el cliente. Mejor dicho en un dolor del cliente.

¿Donde reinvertir ese dinero que hemos ido “liberando”?, pues en reinventarnos. Imagina que puedes reinventar tu negocio. O Imagina que puedes reinventar tu puesto de trabajo, el papel que tú juegas en la organización. ¿No sería una situación que podrías vivir con más alegría?.

Lo difícil es elegir por dónde donde empezamos a reinventarnos. Es más fácil pintar en un papel en blanco que cambiar algo que está funcionando y encima no lo está haciendo como queríamos. Además, sólo disponemos de un mísero 10% de tiempo y dinero que, con mucho esfuerzo hemos ido liberando (nos hemos ido quitando de otras cosas de comer). Admito lo pretencioso del uso de la palabra reinventarse, pero imagina que con un pequeño paso si que puedes reinventarte.

En el anterior artículo hablamos de 3 posibles pilares para (re)construir nuestra estrategia cuando no sabemos por donde empezar: la cuenta de resultados, el portafolio o el cliente. Si entonces os contaba como había trabajado la estrategia con un cliente desde la reconstrucción del portafolio, hoy os propongo llevar a cabo vuestro ejercicio de reinvención desde el pilar del cliente.

De todas las cosas que se pueden hacer y que podréis leer respecto a “foco en el cliente”, “el cliente en el centro” y otras lindezas parecidas que dicen los que escriben y hablan (incluso los que parlotean) sobre gestión empresarial, yo os propongo concretarlo de una sencilla forma:

  • Escoge un grupo de tus clientes actuales, de los buenos clientes actuales.
  • Repasa su día a día, sus problemas, habla con ellos y detecta algún “pain point“. Siento el barbarismo, pero esto en inglés suena mucho mejor y traducirlo correctamente al Español supondría un par de párrafos (es lo que tiene nuestro idioma). Concretamente, busca algo que en su día a día les este causando verdaderos problemas, intenta resolvérselo. Dale vueltas, se creativo, dedica tiempo a investigar como podrías hacerlo de manera mas eficiente, barata, mejor.
  • Intenta escalar esa manera de hacer, la puedes llevar a otro cliente. Háblalo con el.

Si quieres leer un artículo muy bien explicado con un ejemplo de esta manera de innovar en productos o servicios, te recomiendo éste.

Lo que os propongo parece una tontería, pero concédeme el beneficio de la duda. Es mucho más sencillo resolver un problema concreto que un problema conceptual o estratégico. Además, aquellos puntos que de verdad causan “dolor” son por los primeros por los que está dispuesto a pagar un cliente. Si escoges este camino y lo desarrollas, en los próximos seis meses estarás empezando a construir una nueva línea de negocio.

Construye una organización naranja.

Supongo que se les llama naranja porque viene de -o esta muy de moda en- Holanda. El caso es que no se si se llamarán naranjas o no, pero a lo que me refiero es a organizaciones basadas en redes de freelancers. Disculpa que no me extienda en explicar las razones últimas de mi propuesta y porqué creo que es una tendencia emergente y que merece la pena, pero eso me llevaría un par de artículos.

Pero lo importante en nuestra proyecto de seis meses, en nuestra manera de reinventarnos que hemos imaginado, es que incorporar a tu negocio, idea, departamento o función a varios freelancers que trabajen por proyecto te va a traer más beneficios que si distribuyes las tareas entre empleados “normales” de los que tengas o vayas a contratar.

Esta organización naranja trabaja por proyecto, enfocada únicamente a un proyecto y olvidándose de lo demás. Además estas personas verdaderamente aportan valor. Y lo hacen porque están acostumbrados a que si no son coherentes y consecuentes en su aportación contínua de valor, simplemente no cobran. No les llaman.

Estarán comprometidos con tu empresa igual que los empleados “normales”, y lo estarán porque en tu éxito está el suyo. Conseguirás foco en resultados y no en el mantenimiento de la nómina o del status quo. Además incorporarás nuevas formas de hacer, aprendizajes. Aire fresco… y costes variables.

En conclusión: mejor tres pasos que quedarte parado

Ahora tienes dos opciones. O te quedas parado y sigues un par de semanas más quejándote y lamentándote, o te pones en marcha con el punto 1. Si has imaginado un futuro mejor que tu presente, lo tendrás claro.

Por ultimo, cuídate. Cuida tu alegría y la de los más cercanos. Familia y colaboradores. Come bien, haz ejercicio, descansa y sonríe. Aun queda mucho camino y te necesitamos a tope hasta el final.

Y tu, ¿qué opinas?.

Acerca del autor

Especialista en modelos de distribución de seguros, fusiones y adquisiciones, socializador del conocimiento, Comunicador y conferenciante.Ex Consejero – Director General de AXA AURORA VIDA, Ex DG de AURORA, Ex Consejero de sociedades participadas del BBVA. Asesor de entidades aseguradoras en varios países europeos y de Corredurías internacionales.Licenciado en Derecho por la Universidad de Deusto, Curso de Post grado en Dirección de empresas de UC Deusto.

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