La verdadera Transformación es… Existencial

La verdadera Transformación es… Existencial

Monográficos de seguros para los suscriptores de Community of Insurance

Óscar Paz, responsable de AXA Opensurance.

[Texto originalmente publicado en UNIR Revista]  


“Las mejores mentes de mi generación se devanan los sesos para lograr que la gente haga clic en un anuncio. Vaya mierda” esta frase fue pronunciada por Jeff  Hammerbacher un ingeniero que fue uno de los primeros 100 empleados que trabajaron para Facebook, y al que le fue asignado el cometido de descubrir porqué Facebook tenía éxito en alguna universidades y en otras no, y también las diferencias de comportamiento entre los niños en edad escolar y los estudiantes universitarios más borrachos. Todo un reto de “alto nivel”, como él mismo lo definía. De hecho, durante dos años Jeff se dedicó a liderar un equipo de Data que creó una innovadora tecnología analítica basada en el aprendizaje de la información que la gente volcaba en la red social, sobre sus formas de relacionarse, sus inquietudes, las tendencias que más les interesaban, etc… y que ha permitido a Facebook posicionar publicidad y segmentar de forma milimétrica y ajustada los perfiles de cada uno de sus usuarios.

Sin embargo, Jeff sólo aguantó esos dos años en Facebook, no podía entender que toda la capacidad tecnológica existente y su talento se focalizaran en atraer los clics de los usuarios hacia contenido publicitario, y no en resolver problemas mucho más trascendentes para la sociedad. Y lo hacía no sólo pensando en modelos como el de Facebook, sino como el de muchas otras empresas asentadas en Silicon Valley. De hecho, esta misma reflexión es la que ha llevado, entre otros, a Elon Musk, a replantear por completo sectores como el de la automoción, el espacial o el energético.  (aquí puedes leer la biografía de Elon Musk resumida en 143 Tweets)

Y es que como se repite en muchos foros, la transformación digital no es digitalizar los modelos de negocio ya existentes, sino replantearse si en un mundo “hiper” (conectado, digitalizado, globalizado, rápido…) como en el que vivimos, nuestro modelo de negocio sigue teniendo sentido, o quizás (muy probablemente) haya que reformularlo.  Esto requiere de una reflexión profunda, en la que el primer paso, es liberarse cualquier lastre que nos impida avanzar más allá de lo conocido y/o establecido para poder hacernos preguntas desafiantes, como por ejemplo:

  • Sector Salud: ¿Realmente nuestro propósito principal es curar enfermedades o conservar la salud de las personas? ¿estamos utilizando, de verdad, toda la tecnología a nuestro alcance para detectar tempranamente problemas de salud? ¿tendrían que cobrar los médicos en lugar de por cada consulta /operación por indicadores que medirían la salud de cada uno de sus “pacientes”?
  • Sector Seguros: ¿Tenemos intención de utilizar el Big Data, Telematics (patrones de conducción, etc…), sólo para personalizar las primas o quizás debemos poner foco en adelantarnos al momento de los siniestros y proteger mejor a los asegurados evitando accidentes o reduciendo sus consecuencias?
  • Sector energético: ¿Queremos seguir con nuestro modelo actual de generación de energía? o… ¿empoderamos a los consumidores para que ellos mismos puedan favorecer la generación de energía a partir de  fuentes limpias como la solar y la eólica, y donde tenga cabida el autoconsumo para lograr un mundo más sostenible?

y así podríamos ir pasando por todo los sectores. No en vano, en el sector de la automoción, ya empezamos a estar acostumbrados a leer titulares como los siguientes  “Toyota seguirá la ruta de la movilidad“, “General Motors imita a Airbnb: permitirá alquilar coches entre particulares“, “Mercedes-Benz y BMW se unen para competir contra Uber“, que reflejan que sus modelos de negocio ya no sólo pasan por fabricar coches, sino, también, por el de ofrecer todo tipo de servicios que favorezcan la movilidad de las personas (o mercancias).

Así pues, del mismo modo que sucede a nivel personal, hay momentos en la historia, donde es tal la magnitud de los acontecimientos (tecnologías exponenciales, globalización, hiperconectividad, etc…) que todos y cada uno de los actores que en ella operan, se deben formular la pregunta ¿cuál es el sentido de mi existencia en este nuevo entorno? Una pregunta fácil de formularse, pero no tan fácil de responder, pero sin embargo, necesaria de responder, porque por mucho que nos digitalicemos si nuestro modelo de negocio sigue siendo el mismo que hasta ahora, habremos comenzando una inexorable cuenta atrás que culminará, mucho antes de lo que nos imaginamos, en el fin de su existencia.

Acerca del autor

Ligado al mundo de la Tecnología desde 1980 en el que con 8 años intuyo que tras los botones de la consola Nintendo de la serie Game & Watch se esconde toda una nueva forma de interaccionar con mi entorno, paso mi infancia y adolescencia pegado a un ZX Spectrum, hasta que en la década de los 90 decido cursar la carrera de Informática en la Universidad de Deusto, que complemento con un Master en Ingeniería del Software. En 1995 comienzo mi etapa profesional,en el diseño y desarrollo de páginas web para una incipiente internet, y en 1996 decido formar parte de la aseguradora AXA con el objetivo de impulsar tecnológicamente uno de los primeros Contact Center del sector asegurador en España. A partir de este momento comienzo mi etapa como #INTRAEMPRENDEDOR en la que durante 20 años he liderado y formado parte de más de un centenar de iniciativas innovadoras que, a coste cero, han logrado la mejora de decenas de procesos internos con el consiguiente ahorro económico. Todo esto ha sido posible, gracias a un reducido, pero eficaz y comprometido equipo de entusiastas tecnológicos que me rodea y a la aplicación de técnicas de “intraemprendimiento de guerrilla”. Como buen intraemprendedor he formado parte de multitud de iniciativas externas, para poder incorporarlas a mi Organización. Si hay algo que me apasiona, es la innovación social para mejorar el mundo, lo que me ha llevado a coordinar multitud de iniciativas solidarias.

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