¿Qué solución damos a las pensiones?

¿Qué solución damos a las pensiones?

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Mucho hablamos de la crisis del sistema de pensiones y la necesidad de su reforma.

Cierto es que desde un punto de vista estrictamente económico cualquier sistema basado en el reparto tiene que respetar criterios de equilibrio entre las personas que están en activo y los retirados. Cualquiera puede entenderlo.

Si cada vez hay menos activos en relación a los pasivos y además los primeros aportan menos por salarios más bajos que las pensiones de los pasivos la ecuación no sale; esto sin contar que la esperanza de vida del retirado va en aumento, todavía se desequilibra más la ecuación.

Se dijo en la Jornada, y está muy bien, que se debe aprender de países como Gran Bretaña y países nórdicos donde tienen una larga cultura de ahorro finalista de complemento de las pensiones públicas.

Otros muchos países más se dieron cuenta hace mucho tiempo de la necesidad de resolver los desequilibrios de la ecuación demográfico – activa, introduciendo mecanismos fiscales compensatorios. Y además, promovieron sistemas fiscales de apoyo estable al ahorro complementario finalista, tanto en vía el 2º pilar, complementos de salarios diferidos de empresa, tanto para el 3º pilar, a nivel individual.

La solución al sistema de pensiones en España no solo tiene componente económico – financiero, también es, y mucho, un problema político que tiene que ver con una reforma en profundidad del sistema fiscal que apoye el ahorro finalista complementario además de conseguir el sostenimiento de una parte de las prestaciones con mecanismos impositivos redistributivos.

No nos engañemos y realicemos un debate de todos los actores de la sociedad con transparencia y rigor, sin demagogia, enfrentándonos a la parte económico – financiera del problema pero también a la parte política porque el asunto no es neutro.

Finalmente, si como dijo Ángel Aldama, en España estamos poco acostumbrados a ahorrar para la jubilación porque lo hemos hecho en ladrillos, ya es hora de que empecemos a hacer pedagogía de la cultura financiera y de previsión, tema que, desde nuestro punto de vista, deben liderar las aseguradoras más que los bancos.

Es hora más de menos debates y más acción, el diagnóstico lo tenemos y hay que resolver el problema sin dilación.

Enrique GonzálezEnrique González, Actuario y miembro de Community of Insurance

El pasado martes se ha celebrado, de la mano del Grupo Prisa como organizador y con la colaboración del Grupo Ibercaja; esta jornada, con el título de “Eficacia del sistema español con la perspectiva del modelo Europeo”.

Ha sido un repaso de la problemática actual y futura del actual sistema pensiones públicas de reparto, y del sistema privado de Planes y Fondos de Pensiones, que se desarrolló en España al amparo de la Ley de 1987. Con una sintética descripción de los modelos ingles, alemán y sueco, y una velada crítica por alusión a los modelos francés e italiano, con más menos parecidos defectos al del nuestro.

De cuanto se dijo en esta jornada, lo más interesante en mi opinión, y no por novedoso, fueron, de los comentarios de Flavia Rodríguez Ponga, la mención a las comisiones de las gestoras y las depositarias de planes de pensiones; “el 1,5% de la cuenta de posición y el 0,25% del depositario sobre valor liquidativo, más las comisiones normales de las intermediaciones materialización de inversiones, me siguen pareciendo escandalosas”.

Lo sorprendente es que con los tipos de interés que maneja el mercado desde hace ya bastantes años, que están para quedarse bastante tiempo; nadie se eche las manos a la cabeza con estos tipos de comisión. Más aún, que no esté entre las medidas de futuro, retos y actividades de la DGSFP su modificación a la baja, pues la última no fue suficiente, y reoriente el sistema hacia inversiones en renta variable y a la capitalización en bolsas, nacional o extranjera, aún especulativa; como hacen los fondos de pensiones de los países más avanzados. La inversión social responsable esta muy bien, pero la primera responsabilidad social es para con los partícipes y su futuro como jubilados.

Pilar González de Frutos, matizó muy bien los problemas de futuro, y la realidad del problema internacional que para todos los países desarrollados suponen las pensiones, aunque lo parezca, no todos tenemos los mismos problemas; como ella dijo con una muy buena síntesis, “el reto es internacional, pero no igualitario”.

Ciertamente la presión demográfica de la longevidad, consecuencia del progreso económico-social y el frenazo de la natalidad, nos lleva al envejecimiento de la población. Esto es una realidad indiscutible en España. La tasa de dependencia demográfica de nuestro país va a peor y creará, a breve futuro, grandes tensiones.

La brecha entre el salario real y la pensión de jubilación, brecha que no deja de crecer, ya está previsto que baje del 50%. Se estiman ya, para 2060, pensiones públicas medias inferiores a las actuales y pensiones máximas de menos del 75% de las actuales

La evolución del coeficiente entre activos y pensionistas, que siempre fue razonablemente buena, se deteriora más deprisa de lo que sería recomendable. La situación de crisis produjo una fuerte caída del empleo y, en los últimos tiempos un aumento de pensionistas, con pensiones de mayor nivel; al tiempo que el remplazo por fallecimiento de los pensionistas más antiguos, no aligera en parecida medida la cuantía de las pensiones, por ser estas en cuantía media muy inferiores a las nuevas.

La mejoría económica estabiliza o reduce el crecimiento de pensionistas, pero no la recuperación del empleo al mismo ritmo, esto tiende a deteriorar más el sistema.

De otro lado, el sistema de caja única de las pensiones públicas, permite transvasar nivel de renta de unas regiones a otras, posibilitando que las regiones ricas y con menor peso en el cobro de pensiones, permitan vivir a los pensionistas de las regiones deficitarias. Es la gran ventaja de la solidaridad interregional que el sistema representa. Su caída tendría para todos más problemas que ventajas.

La capacidad de ahorro en los países de la UE, es distinta, cierto, y también es cierto, que los niveles de renta y de capacidad adquisitiva es también distinta. Aún con eso, no es creíble que en Alemania, Dinamarca y Holanda el ahorro finalista para la jubilación sea del 10% de la renta salarial y en Francia, Italia y España sea significativamente inferior.

Quizá no, seguro que tiene mucho que ver con ello,  la obligatoriedad del 2º nivel, lo que eleva en esos países ese nivel de ahorro, mientras que los últimos, ese 2º nivel es voluntario y voluntarista en estos últimos. Tampoco es. creíble que en España ese ahorro solo sea del 2%.

Como señalo posteriormente D. Angel Martínez Aldama, la realidad es que en España la gente ahorra en otras cosas que no son planes de pensiones. Basta con ver la extensión de la realidad social aquí; una buena parte de la población vive en casas de su propiedad; otra parte importante de la población tiene segundas viviendas también en propiedad. Eso no se contempla como ahorro finalista de jubilación, pero es evidente que si lo es, y permite a su propietario venderlo y alquilarlo, lo que genera a las plusvalías y rentas, que incluso el propio IRPF de 2014 ya contempla como exención fiscal si se destina a generar una renta vitalicia. En los países de la UE no se dan con la misma extensión, estas situaciones de vivienda habitual propia.

Otro ejemplo de este ahorro no contemplado como finalista, son los integrantes del Régimen de Autónomos, trabajadores y propietarios de sus pequeñas empresas que están optando libremente por bases de cotización mínimas, que generan y generarán pensiones mínimas, contribuyendo a la bajada de las pensiones medias del sistema, pero que realmente acumulan un patrimonio particular, que les permite obtener rentas después de su jubilación y por fuera del sistema de pensiones privadas.

“En mi opinión, la incentivación fiscal del ahorro en general ha de ser el objetivo, es buena y capitaliza el país; el objetivo finalista de ese ahorro también lo es, y debe de incentivarse fiscalmente; pero entiendo que el ahorro en general, aun cuando no se oriente inicialmente como finalista, si en algún momento se ejecuta aquel, al objeto de obtener renta vitalicia complementaria de jubilación; debería de tener las mismas ventajas fiscales que tienen los Planes de Pensiones; se trata de generar pensiones privadas, que complementen a las públicas que reciba el jubilado; no capitalitos para hacer una inversión de consumo y que el jubilado se compre el coche con el que soñó toda su vida o realice el viaje que nunca pudo y se atrevió a hacer”.

Acerca del autor

Actuary, Life & Pensions Consultant. Partner Community of Insurance, compañía líder en comunicación y gestión del conocimiento del sector asegurador. Anteriormente, Director Vida Particulares de AXA del Grupo AXA en España. Anteriormente Director Técnico Administrativo de Vida de UAP Ibérica, S.A.. Subdirector de Groupe Victoire en España, Abeille Previsora Seguros Generales,S.A y Abeille Previsora Vida, S.A.; Asesor Actuarial de Nordstern Fine Art, S.A, Colonia Versicherun AG, Banque Indosuez, Banco Cooperativo y Caja Rural de Soria. Licenciado en Económicas y Actuario de Seguros, por Universidad Complutense de Madrid, Máster en Seguros Industriales por la Escuela de Organización de Madrid.

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